viernes, 11 de julio de 2014

Perro y gato en nuestro interior (Primer ladrido y maullido)

Estos investigadores de la psicología cognitivo-conductual argumentaban que las personas conservadoras preferían al perro porque era más obediente y leal, mientras que los progresistas se decantaban por los gatos.
A mi parecer, una gran mayoría de individuos eligen al perro en vez de al gato, no porque sean conservadores en sus ideas políticas, o porque los canes suelan ser obedientes y leales, sino esencialmente porque es un animal que se vincula a los humanos y a los de su misma especie. Busca nuestra compañía y trata de hacerse un lugar en el grupo familiar.  Se conforma con mimos, juegos y comida.

Por el contrario, el gato es él quien decide cuando acercarse o no a quien le cobija, pues no estoy muy seguro de que acepten tener amo, en la misma medida que el considerado como mejor amigo del hombre.  Su actitud merodeadora es más unilateral e interesada que la del perro.
El gato es un felino esencialmente receloso y desconfiado (representa las ansiedades persecutorias y amenazantes que los humanos albergamos en nuestra mente, en tanto los perros representarían nuestras ansiedades depresivas, integradoras y reparadoras).

El gato sería autista en comparación con el perro (con todos mis respetos).  Planteo el autismo como una muestra de nuestra primitiva relación de objeto, antes de que evolucionásemos integrándonos en una comunidad de individuos.  Como conjetura personal y, por razones que desconozco, hay bebés que no consiguen beneficiarse plenamente de la activación del cortex prefrontal y permanecen en un funcionamiento anterior a su adquisición, sin entrar a valorar la posible incidencia facilitadora del encuentro madre-bebé y las vicisitudes de la maternización al completo.

El gato es esencialmente femenino, la luna, el misterio, el compañero de viaje a través del pasadizo entre la vida y la muerte.  El cancerbero aguarda en la puerta de los infiernos, pero el gato te guía hasta el dintel.
No creo que exista el "conservador puro" ni el "progresista puro", todos acogemos un perro y un gato en nuestro interior, en continua pelea y conflicto; lo mismo que tenemos partes conservadoras/aristocráticas/narcisistas de la personalidad, conviviendo con las partes social-istas/evolucionistas/progresistas.

Nos encontramos asimismo a gatos que son como perros y perros que son como gatos, a gente excesivamente conservadora y a gente peligrosamente progresista.  De todo hay en la viña del Señor, aunque proseguimos erre que erre con las clasificaciones, taxonomías, encasillamientos, etiquetados y demás fragmentaciones esquizoides de la realidad humana.
PS gana a PD.  ¿Es usted más PS-edor que PD-edor?  Piénsese a sí mismo y esperemos ver, como cantaba Cat Stevens, a perros y gatos en hermandad: "Cats and dogs in brotherhood".

Nota:  PS=  Posición esquizo-paranoide  (fragmentadora)
          PD=  Posición depresiva  (integradora)
Ambos son considerados mecanismos mentales que actúan constantemente y alternativamente, en todos nosotros, aunque en algunas personas se da un exceso o defecto de alguno de ellos, según Melany Klein.

jueves, 29 de mayo de 2014

Violencia

Nuestra moral judeo-cristiana se posiciona, por principio, en contra del uso de la violencia y revoca la Ley Antigua del "ojo por ojo", cercana a la venganza personal o al tomarse cada uno la justicia por su mano. Se instaura a cambio una ley divina que juzga nuestros actos y trasciende esta vida, y otra ley humana formada por jueces que tratan de impartir justicia a través de sus sentencias.

Sin embargo, a la vez que habla de no resistirse al inicuo y poner la mejilla izquierda cuando te abofetean la derecha, Cristo hace un uso moderado de la violencia cuando existe un propósito disciplinario que la justifique, como echar a los fariseos mercaderes del Templo, a patadas y latigazos, por estar comerciando en la Casa de Dios.  ¡Qué tiempos aquellos en los que el dinero sólo tenía un valor de uso y no era ni humo ni lo único principal buscado por la gente!  Hoy en día ya todo es Mercado y le negamos la casa a dios (que ha perdido la mayúscula).  Es cierto que los expulsó de forma violenta, pero también lo es el hecho de que esa conducta representaba el "ya que no escucháis las palabras, os lo diré de otro modo, irreverentes".

Es una violencia de baja intensidad, aplicada como correctivo, con intención disciplinaria, e incentivada desde el amor (quien bien te quiera llorar te hará) y que hay que ubicar en ese contexto pedagógico y bien intencionado; de ahí que exprese mi desacuerdo con aquellos jueces que sancionan a padres que castigan a sus hijos con algún ademán violento, una vez han sido faltados al respeto reiteradamente y ha sido ninguneada la autoridad paterna sobre ellos (autoridad que protege, no que somete).  Autoridad paterna claramente en declive en esta pos modernidad, en la que todos somos impelidos a gozar sin límite y constantemente, en la que nadie se quiere responsabilizar de nada.

La violencia forma parte de la naturaleza humana al igual que existe en la Naturaleza física con sus terremotos, huracanes, maremotos, tornados, tsunamis, lluvias torrenciales y demás, aunque el hombre puede explicar todos estos fenómenos naturales desde sus conocimientos de geofísica y otros sectores de la ciencia.
También forma parte de nuestras vidas como el sentimiento de alegría o de tristeza, y al igual que éstos, obedece a la ley de causa/efecto, aunque no siempre hagamos consciente el proceso.

La violencia es un movimiento emocional de choque, antagónico al impulso inercial del nacimiento y la muerte, que es caída y desprenderse de aquello que la sujeta.  La gravedad de la vida versus la ley de la gravedad; cuando una hoja cae del árbol o se desprende la manzana de su tallo, no lo consideramos un movimiento violento.  Lo que nace o muere encuentra un lugar de acogida, la violencia busca la confrontación, el choque con el objeto.

En inherente a la biología una cierta dosis de violencia, desde el abrirse paso del espermatozoide para fecundar el óvulo, hasta la proliferación de células asesinas que aniquilan a sus semejantes, en los procesos tumorales.
La violencia como posibilidad de respuesta, tendría su arraigo en lo biológico-pulsional y presupondría el fracaso de la palabra y los procesos simbólicos como mediadores de los conflictos intrapsíquicos o los de origen externo. Se cae en el acto violento por frustración mental al dar respuesta instantánea al hecho generador (me pisan en el metro), o por ausencia o anonimato del causante (el banco se apropió de mi dinero).  Como quiera que la vida se construye en la acción, las manifestaciones humanas con cierta carga de violencia son "normales", pero llevan su tiempo el poder ser representadas internamente sin la carga agresiva que aparentemente despliegan:  los niños de corta edad interpretan el coito de los padres (escena primaria) como cargado de violencia y agresividad.  ¡Papá está haciendo daño a mamá!

Aprovecho esta situación confusional entre la apariencia perceptiva y la intencionalidad del acto, para anticipar la idea de que ciertas manifestaciones de violencia moderada, tienen por objetivo restaurar el equilibrio, abandonar la entropía o recuperar el respeto a una madre que está sufriendo las proyecciones destructivas de la prole.   Considero una auténtica barbaridad encarcelar a una madre porque haya propinado un cachete, bofetada, respingo, pellizco de monja, colleja, tortazo o cualquier otro correctivo a un hij@ que le estaba faltando al respeto.  De lo contrario, fortalecemos la parte delincuente y destructiva del joven en cuestión.

No saben la de veces que he escuchado en boca de alguno de mis pacientes:  ¡si mis padres me hubiesen dado una buena hostia a tiempo, me habrían ido mejor las cosas!  Violencia procede del latín VIS, "fuerza", "poder" y cualquier aplicación de dichos términos por exceso o por defecto, son generadores de violencia. La doctora Piera-Castoriadis Olaigner decía  que también la había en la interpretación, cuando le mostrábamos a un paciente aspectos de sí mismo que mantenía separados y que la construcción interpretativa unía de forma violenta lo que aun vivía por separado en nuestro interior. Nuestra sociedad tiende a tomar posturas extremas en las cosas y pasamos del "con sangre la letra entra" al "como me toques te denuncio". Ni un extremo ni el otro, como en todo hay que hacer caso a los sabios griegos con aquello de que hay que buscar la justa medida de las cosas.  A la violencia, ni amarla ni demonizarla.

martes, 27 de mayo de 2014

¿Qué desata la violencia? (Primer alpargatazo)

Tanto el abuso de poder como el uso de la fuerza o la coacción sobre alguien, son conductas generadoras de violencia en la víctima que las sufre.
Así como nos solivianta sufrir el exceso de dichas capacidades, también nos suscita violencia cuando nos sentimos carentes de poder (impotentes) o anulada la fuerza del yo (humillados).
El silencio administrativo, las sanciones injustas, la posición dominante de los bancos, compañías de gas y electricidad, Administraciones Públicas, Hacienda y todo tipo de agravios, cuya enumeración se haría interminable, son fuentes de violencia a las que nos vemos expuestos en nuestra vida cotidiana.

La violencia se manifiesta a diario en las escuelas, en los hogares, en nuestros puestos de trabajo si lo tenemos, y no tenerlo también es violencia. La vivimos en la práctica de los deportes, en la TV, películas y video juegos, también con las manos al volante. Donde quiera que se agrupe el hombre, subyace la posibilidad de la respuesta violenta.

Hay personas que explotan al instante y otras acumulan tensiones que suelen liberar todas de golpe. En cualquier caso, la respuesta violenta presupone el fracaso de la función del lenguaje, de la racionalidad y el sentido común, como instancias mediadoras de los conflictos entre las personas.
La violencia es un movimiento de descarga acción/reacción que trasciende el lenguaje o lo soslaya. Obedece por lo general al binomio causa/efecto y lo que conocemos como "violencia gratuita" o sin sentido, es una consecuencia de la descarga sobre los objetos externos o internos, propia de las personalidades agresivas y psicopáticas.

Es decir, hay sujetos intratensivos que tienen dificultades en el manejo de la rabia y los sentimientos hostiles, de forma que los almacenan y no los hacen circular.  Esa energía negativa retenida ataca el aparato de pensar pensamientos (W.R.Bion), generando confusión y obsesividad, a la vez que rebaja el umbral de reacción ante las frustraciones y sus propias contradicciones, viviendo siempre al borde de un ataque de nervios, cual el título de aquella estupenda película de Almodovar.

Las personas que han construido defensas de carácter, han rigidizado tanto el pensamiento, que esa misma falta de flexibilidad les aboca a respuestas conductuales de sentido unívoco, o dicho de forma ejemplificada, si una situación determinada la vivo como que sólo dispongo de la opción A y no existe para mi ni la opción B, ni cualquier otra, entonces tiene que ser A "sí o sí", por lo que forzosamente he de violentarme internamente si alguien me sugiere alguna opción que no sea la A.  Existe por lo tanto una cierta dosis de violencia permanente en personas con dicho funcionamiento psíquico.

Una parte de la violencia de los adolescentes obedece a su ataque-rechazo de los padres-Sistema, es decir, su sano deseo de subvertir el ¿orden? establecido, y la otra parte de la respuesta violenta tiene que ver con su reacción ante unos padres y una sociedad que amenaza constantemente la vivencia subjetiva que tienen de sí mismos.  Se percibe hoy en día una especie de "buenismo" en algunos sectores de nuestra sociedad, totalmente contrarios a cualquier manifestación de violencia por parte de una ciudadanía indignada con tanto abuso. Ese "buenismo" esconde la arrogancia del que piensa "soy mejor que tu" y contiene la peor de las violencias:  la pasividad, la no reacción y la enajenación propia del que la cosa no va con él.  Este es el paro de todos y la miseria de todos, aunque a algunos no les afecte en su persona.

Sin la violencia desplegada en los actos revolucionarios, no habría habido progreso alguno de la Humanidad. Nadie suelta el poder o sus privilegios, sin que se lo arrebaten.  Los grupos sociales, de tanto en tanto dan un golpe en la mesa para decir ¡basta ya!. Basta ya de explotación, miseria y abuso, mientras una minoría se apropia de casi todos los bienes. Yo les haría reflexionar a estos "buenistas" cuando se alarman por unos simples escraches, acampadas de indignados y quema de containers y cajeros automáticos (que no soluciona el problema su quema y sí justifica la posterior represión).  ¿Acaso se ha hecho justicia? ¿Han devuelto lo robado? ¿Han compensado a las familias engañadas con las preferentes y demás chanchullos financieros? ¿Acaso no nos han empobrecido a la gran mayoría?.

Demasiado comedida ha sido la gente si al final, esta pandilla de delincuentes se marchan de rositas. Y no es cobardía, sino miedo, ese espanto aún arraigado en el imaginario social colectivo que sabe muy bien cómo las gastan los fascistas en este país, esos mismos que ahora están etiquetando de extrema izquierda a estos soñadores e ilusionados luchadores de la Plataforma cívica Podemos. Si no que les pregunten a los miles de republicanos que yacen aún en las cunetas de nuestros pueblos, enterrados como perros sin collar ni pedigrí.
Esos mismos que entonaban el "mea culpa"  en  misa de doce y apretaban el gatillo, por la tarde a las seis.

lunes, 26 de mayo de 2014

Violencia y psicopatía (2º escobazo)

Hace años que, entre crispado y angustiado, disfruté de "Funny games", magnífico film de Michael Haneke, que me temo no podré olvidar nunca. El director contrapone en el inicio de forma magistral lo que es una familia "comme il faut", generadora de amor, proveedora de confianza, mitigadora del dolor mental y facilitadora de la creación de pensamiento, tal como sabiamente expone el Dr. Donald Meltzer.

Una familia feliz, Unión Originaria en estado puro (padre, madre e hijo), que se apoyan y construyen mutuamente tal como nos relata el Dr.Pérez-Sánchez en su observación de bebés. Se dirigen a su lugar de veraneo, un idílico paraje de bosques y lagos, mientras divisan a distancia a la familia vecina, que ya ha sido secuestrada por el mal, aunque eso no se perciba a simple vista.  No el mal intrínseco en ellos mismos, sino el mal, la perversidad y la crueldad venidos de fuera, de nuestra heterogénea biomasa humana.

Un par de "encantadores" jóvenes psicopatones están gozando sádicamente de la destrucción del vínculo de bondad que unía a esa familia, controlando sus vidas y voluntades hasta llevarlos a la destrucción y la muerte. Excelente trabajo de dirección y guión por parte de Haneke, que exhibe también la aparente belleza estética de la maldad, cuando aún no hemos sido tocados por ella...los vecinos amigos junto a dos jóvenes rigurosamente vestidos de blanco, sobre el césped del edén. Ellos lo desconocen, pero están a punto de ser las siguientes víctimas de estos "okupas", ocupados a su vez por el agridulce veneno de la destructividad.

Aquí predomina la violencia psíquica sobre la física, pues el psicópata convierte el mal en arte, por lo que su trabajo debe ser refinado (con guantes blancos de golf_o), eficaz (cuanto más daño mejor), silencioso (mucho dolor y poco ruido) y esperan además el agradecimiento de sus víctimas, por haber sido los elegidos.  En torno a la controversia de si el psicópata es un enfermo mental o no, lo primero que uno piensa es que para actuar así hay que estar enfermo, pero yo argumento que para estar enfermo hay que haber estado sano previamente, y el psicópata nunca lo estuvo. Yo creo que el psicópata nace sin la posibilidad de conocer o sentir el amor.

Violencia física la justa para amedrantar a la víctima y tenerla dócil, sumisa y asustada. El goce por excelencia radica en adueñarse de la vida y la voluntad de la persona hasta degradarla al estatus de objeto inanimado (éxtasis omnipotente), tenerla a merced de sus caprichos y deseos.  Lo repetitivo del juego lleva al aburrimiento, por lo que hay que matarles  para buscar una nueva víctima para jugar a un juego que dominan perfectamente y al que nunca pierden.  Ellos se convierten en los dueños de tu vida (¡¡dioses!!) y deciden cuando quitártela.

Es mi deseo a modo de conclusión, dejar clara mi tesis de que hay una forma de violencia de baja intensidad al servicio de la reestructuración del equilibrio perdido, de la recuperación de una homeostasis, o el castigo y reparación de los efectos de una conducta ofensiva, actuando como correctivo disciplinario.
La violencia no deja de ser una respuesta humana que presupone el fracaso de la función simbólica y mediadora del pensamiento y el lenguaje.  Reprobable y no deseable, pero al mismo tiempo inevitable, dadas nuestras limitaciones. No olvidemos que hace miles de años lo resolvíamos todo a garrotazos.

Las personas maduras y estables psicológicamente imprimen más firmeza en sus determinaciones, y evitan en lo posible la respuesta violenta. Más carácter y menos fuerza sería lo esbozado. Sin embargo, una persona no debe desestimarla como último recurso, o de lo contrario, sacrificaría uno de los rasgos que le dan confianza a si misma. Es el cachete que alzamos como última amenaza y que deseamos no tener que usar.

La violencia actual generalizada es producto, entre otras causas, de la desigualdad e injusticia humana. El Sistema necesita de un sujeto individualista, consumista e insolidario, en tanto que la preservación del mundo y de la especie humana pasa por el sujeto solidario, que sienta el mundo como una gran comunidad de todos, en la que hemos de repartir sus riquezas, pero también los problemas y responsabilidades. Hay que crear trabajo y bienestar en África para que no vengan a ahogarse en masa en el Mediterráneo o a quedar colgados como jamones en vallas navajeadas.

Señores encorbatados firman leyes y acuerdos que siembran vientos que germinan futuras tempestades. La violencia no siempre es visible y se camufla a menudo entre togas y birretes, entre porcelana china y cristal de bohemia.  La violencia y el asesinato como el de Isabel Carrasco son consubstanciales al ejercicio del poder. La Historia se ha nutrido de asesinatos, magnicidios, atentados, traiciones, golpes bajos, injurias, calumnias, mentiras, envidias, simientes todas ellas germinadoras de violencia.
Quien acumula poder de decisión sobre las personas, hace acopio también de enemigos potenciales, que codiciosos de poder y resentidos por quedar descolgados del pódium de los elegidos, están en disposición de arrebatar violentamente la vida de quien proyecten como culpable y causante de su ruina y fracaso.

Si etiquetamos a las personas con rótulos de mercancía desechable tales como "los anarquistas", "los anti sistema" o "los violentos", estamos descalificando el mensaje que nos quieren transmitir dichos colectivos. Nos muestran las feas señales del acto violento, pero se nos niega la escucha de sus argumentos. Hemos de escucharnos los unos a los otros como única manera de frenar la respuesta violenta, que en la mayoría de las ocasiones es el reflejo de la impotencia para cambiar las cosas que funcionan mal y que son muchas.

Vivimos en tiempos de fundamentalismos de todo tipo (políticos, religiosos, científicos, ideológicos, etcétera) que no favorecen en nada el clima de diálogo necesario, del que os hablaba antes. Quizás sean tiempos de transición hacia algo mejor de lo que tenemos, pero me temo que devendrá a base de grandes dósis de violencia, como ocurriera en otras épocas de la historia.  Hemos de reinstaurar el sujeto dialéctico de las utopías e ideologías y finiquitar el de los absolutismos. Recuperar el sujeto responsable de su vida y de sus actos; frenar el declive de la función paterna que tanto daño y patología está causando en estos momentos. Hay que acabar con el imperativo categórico que mana desde el poder, consistente en: ¡goza sin límites!, que asesinó la idea de esfuerzo y sacrificio, que lleva a que les preguntemos a nuestros hijos si se lo han pasado bien en el colegio, en lugar de preguntarles si se han portado bien y han aprendido muchas cosas, tal como nos comentaba nuestro colega Dr.Manuel Baldiz.  TODOS manos a la obra, que hay más trabajo que paro, aunque éste será remunerado con algo más valioso que el dinero, la DICHA humana.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Tizas Negras" se disolvieron en libro

En ocasiones, algunas ilusiones se cumplen y mi poemario "Tizas Negras" (José Toledo) anda buscando sus lectores.  Toledo es mi apellido materno y no significa una renuncia al Fernández, que me entronca con mis bisabuelos asturianos, de los que me siento muy orgulloso ¡Asturias me fascina!; pero el nombre completo era algo extenso y Toledo es la madre del poema y del cordero, menos común y algo sefardita singular.

Chiado editorial lo ha puesto en la calle y en la web, por lo que les estoy muy agradecido. Lo podéis encontrar al razonable precio de 10 euros o algo menos en  La Casa del Libro.

Para compartir mi alegría, voy a obsequiaros con dos poemas incluidos en el libro y así os hacéis una idea sobre los contenidos.  He dividido el poemario en tres apartados, acorde a la temática de los poemas:
Tizas Negras, Tizas de Colores y Tizas Pardas. Un total de 47 poemas y un excelente prólogo del pintor, erudito y también poeta,  Toni Pons.

El primero que os voy a transcribir es uno dedicado a la muerte del poeta José Agustín Goitisolo, musicado por numerosos cantautores, de cuyo fallecimiento justo se cumplen los 15 años este mes de marzo y autor de afamados poemas como el que le dedicó a su hija:  "Palabras para Julia".

Esta vez las palabras son para ti, no para Julia

Cuando se te cayó el cuerpo a la calle
sólo su sombra llegó al pavimento,
tu alma había ya migrado en el tiempo,
al país de quién sabe donde.

Nunca te gustaron los disfraces,
siquiera el de hada madrina,
al poeta le llagan las verdades,
y al poder da vida la mentira.

Cuando se te calló el cuerpo a la calle
te doliste del lado izquierdo,
ese costado que gangrena a tu gente,
lobito bueno de ayer, hoy triste rebaño.

Nunca te gustaron los disfraces,
ni los títeres, ni los ídolos de barro,
tu espíritu no estaba para veleidades
y tu muerte ha sido todo un despilfarro.

El que viene a continuación lo escribí de un tirón para compartir la vivencia del ciudadano que pasea su soledad en un lugar tan hermoso como concurrido, la calle Pelayo en su confluencia con la plaza Catalunya y el inicio de la Rambla de Barcelona, esa que Ernest Hemingway definió como la calle más bonita del mundo.


De Pelayo hasta La Rambla

Cada cual pasea sus adicciones
del brazo de su sombra eventual,
algo me dice que nada persiste
salvo la persistencia;
rastreo mi presencia en las micciones
de los perros y el olor a alquitrán
me sugiere que el amor aún existe
envuelto en cartón, quizá celofán.

Doblo el cuerpo hacia La Rambla,
Canaletas se desborda y me salpica,
cuantos más luceros brillan
más las mentes dormitan;
los colores descosen sus orillas
y el vacío interior se multiplica.
Ya nadie restriega los gargajos
ni apaga sus colillas,
ya nadie se roza y si te tocan,
te roban la plata y la sonrisa.

Me asomo a tus ojos
buscando la salida,
pero mi voz se declina
en lenguas más muertas
que vivas.

Se cansa uno de andar despacio,
se cansa uno de amar deprisa,
se cansa uno del amarillo topacio
y de quebrar tantas aristas.
Se cansa uno de cansarse,
mientras la ciudad sueña con ser aldea
para poder algún día acostarse.

Deseo que os agraden y que disfrutéis del poema de la primavera, que en otras latitudes será su otoño y en la geografía del alma, una única estación, la del tren del amor, que nunca parta. Un abrazo a todos en tiempos de guerra sin trincheras.

lunes, 10 de marzo de 2014

El niño que sólo podía ser el primero (1ª carrera)

Una encantadora mamá, cuya separación matrimonial la pilló por sorpresa, cuando el hijo en común apenas alcanzaba el año de vida, me explicaba en la última sesión una escena que fue dolorosa para ella.
Nunca es fácil para los padres manejar la situación cuando agreden a tu retoño ante tus propios ojos. No me refiero a ese tipo de agresiones como la habida en Sabadell (Barcelona) entre dos niñas adolescentes de 13 y 15 años, cuya energúmena agresora se merece un buen escarmiento y quizá, también una terapia.
Otro tema es qué hacer con Facebook cuando actúa asimismo de sádica retina que perpetúa unas imágenes que mantendrán la herida abierta en la víctima y seguirá causando escarnio en ella durante mucho tiempo, aunque los voyeurs de turno hayan dirigido la atención a la siguiente monstruosidad que está por llegar. Una especia de día de la marmota del sufrimiento de una persona, como algo imborrable y de perlaboración imposible.

Es inadmisible y una vergüenza que Facebook se niegue a retirar el susodicho vídeo. No me canso de repetir aquello de que estamos en un mundo de locos, de todas las edades, nacionalidades y patologías; la aparentemente inevitable globalización de la estupidez humana.

Tras este breve exordio, volvamos al objeto de observación. Estamos hablando de niñ@s de 3 o 4 años. A mi paciente le habían pedido el favor de acompañar al hijo de unos vecinos a la escuela durante unos días, en tanto se recuperaba el padre de una lesión muscular.
Ella se ofreció de buen grado y fue ya en las proximidades del recinto que su hija y el otro muchacho iniciaron espontáneamente una carrera para ver quién llegaba primero a la entrada. La niña fue algo más rápida y cuando el "principito destronado" constató la derrota, empotró violentamente a la joven dama contra la pared, al tiempo que le espetaba enfurecido:  "TENÏA QUE GANAR YO"   ¿?

La madre reaccionó pausadamente reprendiendo al niño por su comportamiento, haciéndole ver que unos días se gana y otros se pierde. La maestra, al ser conocedora de los hechos, reaccionó de forma similar: ¡si has perdido, te aguantas, otro día puede que ganes tú!

                            HAY DERROTAS SIN SEGUNDA OPORTUNIDAD (Sprint final)

En aquellos momentos de la terapia se preguntaba si su relación de pareja había sido un paseo de la mano de alguien, que supuestamente la amaba, o una especie de competición sin sentido.
Le pregunté si la mamá de este niño estaba embarazada, a lo que respondió afirmativamente: sí, de 8 meses.
Yo trataba de buscar algún sentido que explicase (no justificase) la conducta del pequeño.

Para llegar a esta sencilla pregunta, que no es sino una hipótesis indagatoria en busca de sentido, hace falta una cierta capacidad de "rêverie" y experiencia clínica que te permita conjeturar sobre la fantasía inconsciente que actúa induciendo una determinada conducta.  La fantasía o, si lo prefieren, el pensamiento inconsciente, esconde una fuerte angustia en el niño, sin que éste se percate de ello.
Tiene unos padres de éxito en sus respectivos trabajos. Siempre muy ocupados. Apenas disponen de unos minutos al día para estar con su hijo, limitándose a darle de cenar y acostarlo. Ni un minuto para jugar con él. Un niño "abandonado", que sabe que viene otro "rival" de camino, que le va a quitar su sitio de "único".

Un futuro bebé al que la unidad originaria parental aún no le ha creado un lugar entre ellos, pues ni se habla en casa del que está por venir ni, a un mes vista,  tiene preparado su nido. Un bebé que viene fruto de una planificada hoja  "excel" de ruta en la vida y no de la confluencia del amor creativo de la pareja.
Un bebé en el vientre de una mamá de pensamiento operatorio (falto de riqueza simbólica), sin capacidad de "rêverie" (Bion) (incapaz de conjeturar sobre los deseos y necesidades emocionales del otro). Y no es que le falte nada en su cerebro, simplemente carece de un "software" emocional que su propia madre no pudo trasmitirle, porque también en ella faltaba.

Alexitímica dirían otros profesionales, aunque yo prefiero entenderla desde la perspectiva "bioniana". Muchos se contentarían con ver en este niño a un futuro mal tratador y someterlo a los protocolos de modificación de conducta que aplican los psicólogos cognitivo-conductuales. Modificar la conducta sin comprender qué pasa, esa es la mejor manera de no curar y fabricar un resabiado.
Si nada lo remedia, su madre parirá el bebé que lo va a echar del falso trono, al que está encaramado, con el consiguiente incremento del abandono y el añadido sufrimiento de los celos.

Sus conductas serán cada vez más agresivas e incontroladas y se mostrará incapaz de posar el culo en sitio alguno, como ocurre con casi todos los niños que no disponen de un asiento estable en la cabeza-pecho materna. En unos cuantos años será diagnosticado de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad y atiborrado de anfetaminas.
Cuánta razón tienen el Dr.Pérez-Sánchez y la Dra. Chbani de la Asociación Bick España (A.B.E), cuando afirman que una correcta observación de los bebés y su seguimiento en los primeros años de vida, evitarían con una pronta y eficaz intervención, la gestación de patologías que van a condicionar seriamente la futura vida de estos mini sujetos en evolución y crecimiento.

A este niño de 4 años hay que preguntarle por qué  estaba obligado a ganar (una sola opción) y qué significa para él perder un lugar, ante la inminente llegada de un hermanito, que él vive con angustia persecutoria y gran amenaza a su integridad. Una breve intervención en estos momentos evitaría muchos problemas que se vislumbran en un futuro no muy lejano y cuestionan también la permanencia de una pareja sostenida por el bienestar material.

Ese eficaz y puntual abordaje es la diferencia fundamental entre quitar los palos de la rueda que impiden crecer o cronificar una pesadilla por la senda del Rubifen. Pero el sistema se prepara para esta segunda vía que, siendo la peor indicación, precisamente por eso, mueve mucho más el dinero de un lado para el otro, ¿no radica en eso la vida de hoy en día, que el dinero circule entre los que lo tienen del norte al sur y del este al oeste? ¿A quién preocupan las fantasías temerosas y angustiosas de una indefensa criatura de 4 años? ¿A quién le interesa saber que si no es el primero, no será nada ni nadie? Que se juega su ser o no ser en el mundo.

sábado, 1 de marzo de 2014

La palabra que dice y la que no (1ª hornada)

"El lenguaje es más útil para expresar el mundo externo que el interno" Así lo consideraban acertadamente W.R. Bion y Donald Meltzer.  Sin embargo, dicha dificultad no obsta para que tratemos de respetar las palabras y hagamos un uso correcto de ellas, es decir, que escojamos aquellos significantes cuyo significado más se aproxime a la "mi verdad" que quiero transmitir. O visto desde otro vértice diríamos que hay un ser, nuestro ser, que necesita manifestarse para "ser" y que tropieza con la dificultad de tener que encontrar palabras que expresen lo que piensa y lo que siente. He de ser lo que digo, un ser de palabra.

La palabra está hoy en día totalmente devaluada, se utiliza de forma soez para denigrar al semejante, cuando no es usada al servicio de las defensas como parapeto para esconder la verdad, degradarla, camuflarla o edulcorarla.  Sin ir más lejos, ayer noche en el noticiero dedicaron más de dos minutos a mostrar como se volvía a extender el uso de la heroína, incluso entre gente famosa y adinerada (en la década de los ´60 era la droga de los pobres desgraciados, del lumpen proletariado). Tras recordarnos cómo se preparaba una dosis de "caballo" y el correcto uso del  elástico comprimiendo el brazo para hinchar bien la vena, a fin de clavar la hipodérmica.

El único comentario "crítico" fue: ¡se han disparado todas las alarmas!. La gente escucha todo esto y se queda tan pancha, ¡qué alarmas ni qué niño muerto!. Se evidencia el manejo torticero y perverso del lenguaje. No existen tales alarmas, aun siendo una forma gráfica de expresarse. Ni a los políticos, ni a los médicos, ni a Sanidad le importa un pito que la gente se quede frita con la aguja colgando de la arteria humeral, justo a la altura donde le hacemos un corte de mangas a todo lo que nos ofende o nos jode.

A los telebulímicos espectadores ya no les alarma nada, se lo tragan todo porque no pueden creer en nada ni en nadie, porque las palabras ya no destilan verdades ni los por qués de las cosas. Los noticieros son auténticos pirómanos de micro incendios, que mantienen a la gente angustiada y a la vez conforme, pues según te lo presentan, todo podría ir a peor. ¡Virgencita, virgencita, que me quede como estoy!, como decía el chiste al uso.

¿Habló alguien de Afganistán y de su guerra del opio? ¿Habló alguien de las mafias que manejan el cotarro de la heroína y sus múltiples beneficiarios? NO. No se busca dar argumentos para que la gente piense o saque sus propias conclusiones, sino para que el amormado espectador exclame ¡ostras!, y apenas tragada esa aldaba, le endiñen otra a continuación, aunque en este caso se trató de un escueto comunicado de apenas diez segundos, en torno a una manifestación en Madrid contra los "merecidos" recortes a nuestro ya de por sí famélico bienestar. Y es que el español de a pie ha nacido pobre para morirse pobre, por el bien de un selecto club de hidalgos clase A senator.

Todo esto que os digo no son más que "flatus vocis" (palabras sin significado, que decían los latinos), puesto que no van a servir para nada, en un pueblo que está angustiado, asustado y acobardado.  El pueblo español, aparte de ser tratado como una mierda, ha sido muy maltratado, tanto que ya no se puede esperar de él que sea el motor de cambio de nada. Triste pero real.  Para no caer presa del pesimismo total, me gustaría finalizar con la transcripción de una carta a El Periódico de un tal J.J. López Ferrer, el pasado 17 de febrero de 2014.  Considero que se trata de una brillante muestra de lo que debe ser el lenguaje que "dice", que transmite, que comunica, que invita al pensamiento y a la reflexión.  Mi sincera felicitación:

LAS DOS ESPAÑAS.  La España dogmática, agria, rancia, gris y casposa; de genuflexión fácil, de cilicio, cruces, besamanos, marquesados y pernadas, intolerante con el de fuera y rencorosa con el de dentro, ruda, chillona e ignorante, amante de sus necedades y ciega de valores, austera con el pobre y complaciente con el rico... La España que se ríe del extranjero del norte y del moro del sur. Esa España se revuelve con atroces coletazos y déspotas mentiras. La España proxeneta de sus diferencias, atónita de sus verdades, casta y pura a golpe de rezo con arrepentimientos amorfos, burda, rota, anémica y ronca... Esa España levanta su sable y taconea sus excesos entre el rechinar de sus colmillos mirando de reojo varias partes del redil que no se siente hispano. La España que se olvida de Baroja, Machado, Gasset, Lorca, Aleixandre, Inclán y Orwell, exaltada por sus letras, sometida por sus recelos, cándida con sus normas, olvidadiza con sus muertos...Esa es la España de mis temores, de mis sospechas.
La otra España que está en pie, variada de gentes, babel de culturas, palpitante de esperanzas, que perdona sus errores y se levanta en sus caídas, gentil y acogedora, dulce con el extraño y crítica con el desamor. Una España que comprende, que tolera, que nunca niega el pan; la España del debate, inspiradora de nobleza sin pedigrí, afable y cálida, humana, sureña y norteña, atlántica y mediterránea, emigrante e innigrante; la España mezclada, simbiótica, caleidoscopio de gentes; la España del hola, del adiós, del "agur", del "adéu", del hasta pronto, del nos vemos...Esa España impregnada de sentido, que sueña, siempre recelosa de quien manda, que llora y recuerda a sus muertos anónimos y aprende de su historia, que interpreta su teatro sin guión, que vive, que respira y deja respirar; esa es la España con la que quiero caminar".
Chapeau!!  Se puede decir más fuerte pero no más claro. De esa España de la primera parte de la carta, yo también me quiero separar. Ni soy ni pienso como ellos, que se busquen otra chepa donde encaramarse. He dicho.