jueves, 5 de septiembre de 2013

Compro tal marca, luego soy alguien (2ª cuña)

Francesco Alberoni, sociólogo italiano que se enamoró en su juventud del psicoanálisis, no sólo escribió sobre el amor y el enamoramiento, sino que dedicó algunos millones de neuronas a pensar sobre publicidad/propaganda y muchos otros temas de sumo interés.
Nos viene a decir que la propaganda es la comunicación más frecuente entre los partidos políticos, donde lo que se pretende es desprestigiar al contrario, sembrando todo tipo de mentiras o difamaciones.

Alberoni quiso dejar muy claro que la motivación a la que se dirige la publicidad debe ser muy distinta de la que se esconde en la propaganda, movida mayoritariamente por la envidia e inquina que se le tiene al adversario.
La publicidad busca vender su producto y, sobre todo, trata de convencernos de que lo necesitamos, prometiéndonos subrepticiamente un plus de identidad e inclusión social. Tanto es así que casi nadie es capaz de imaginarse a sí mismo en esta sociedad sin poseer un teléfono móvil (celular) y demás gadgets que nos brinda el World Wide Market. Nos dejó muy claro también el autor que no se deben  traspolar los campos motivacionales, pues lo que te sirve como incentivo en la compra de un producto, no tiene porque valer para un "producto" ideológico o político.

A este respecto nos explica una anécdota muy jocosa y aleccionadora que sobrevino cuando el Dr.Dichter, un reputado investigador de las áreas motivacionales, fue invitado por la Democracia Cristiana italiana, con el objetivo de que  diseñase su campaña para las elecciones en ciernes.
Dichter les sugirió una frase positiva que consistía en destacar un aspecto reseñable de su joven Partido, como podrían ser los años que ya tenía de antigüedad: "La Democracia Cristiana ha cumplido ya 20 años".
Sin embargo, los comunistas italianos consiguieron girar lo positivo del reclamo a su favor inscribiendo sobre sus carteles el siguiente anuncio: " Sí, y por eso nos la vamos a follar".

Unos quieren vender como sea, otros desbancar al contrario, casi todos persiguen fines materialistas y espúreos, donde una vez más, lo que menos importa es que sus contenidos se aproximen o no a la verdad.
Publicidad y propaganda que sostienen y alimentan el Sistema y del que nadie se escapa, salvo mientras dormimos y soñamos que otro mundo mejor es posible.

martes, 16 de julio de 2013

Centro de Arte "Pepe Espaliú" : una mirada traducida

De nuevo Córdoba. Debió pasarme desapercibido el momento en que fui hipnotizado por La Mezquita y el barrio de la judería, recibiendo la orden post hipnótica de regresar una y otra vez a ese lugar. ¡Ojalá no se extinga su efecto!  Claro está que las excelencias de Córdoba se la otorgan también sus gentes, a la par con las maravillas de la ciudad.

Rey Heredia reza la placa. Al embocar esta callejuela que padece estenosis crónica, se vislumbra la torre de una modesta iglesia y nos pareció que podía ser un atajo hacia la parte oriental de la judería.
Un cajón suspendido entre ambas fachadas impedía una buena toma fotográfica, de modo que al intentar salvar el "cajón", comprobamos que se trataba de una pieza en exposición de la serie "carrying" del artista Pepe Espaliú, pintor y escultor cordobés ya fallecido (este año se cumple el 20 aniversario de su muerte).

Nada más entrar en la sala me vi rodeado de un intenso perfume lacaniano: "Los nombres del padre" era el título de la exposición, se veían largas cuerdas por el suelo, anudadas a sillas. No faltaba la inscripción de la "lettre" en algunos de sus cuadros, etcétera. La joven e inteligente guía de la exposición me alagó el narcisismo al manifestar que yo había sido el primero, desde que la sala existe, en reconocer la presencia de Jacques Lacan en la obra de Espaliú. En esta ocasión, ser el pionero en algo no conllevaba premio alguno, otra vez será.

Pensé entonces que si Espaliú había osado acercarse al psicoanálisis y además con la fortuna de escuchar al mismísimo Jacques Lacan dictando sus seminarios en Paris, yo iba a atreverme a un somero esbozo psicoanalítico sobre su persona. ¡Encima había conocido personalmente al Dr. Oscar Masota en Barcelona! Se va a enterar de lo mala que es la envidia, pensé. Bromas aparte, lo que haya podido pensar en torno de la obra y figura de este malogrado artista, no es sino un perfil psicológico obligatoriamente incompleto y forzosamente reduccionista, pero que voy a trazar con mucho cariño y respeto hacia su persona, al fin y al cabo, nadie me ha dado vela en este entierro.

Dispongo de escasos datos biográficos, por lo que algunas de mis observaciones no pasarán de ser meras conjeturas aproximativas, junto a otras sobre las que dispongo de mayor certeza o evidencia.

Pepe Espaliú: el espejo que se hizo añicos (1ª parte)

"Los nombres del padre" presiden su sala-cuerpo, como también en él fue inscrito a la entrada de su alma: "Te llamarán José (Pepe), el nombre del padre".
Función simbólica del padre que Espaliú sintió atacar tan pronto como decidió alejarse del mundo de la joyería que encarnaba su progenitor y cuando asumió una controvertida homosexualidad.
"Negro sobre negro" define algo de sí mismo en una entrevista que mantuvo con Antonio Zaya. Negras como las maletas que aparecen en la portada del catálogo de la sala.  A mi modo de ver, se trata de una maleta negra apoyada en un espejo invisible, o si lo prefieren, una maleta y su alter ego.

Espejos, reflejos, copias de sí mismo presidieron su desembarco en Barcelona. Huérfano de madre desde los 15 años, deja en su sur a un padre que ya había colocado a otra mujer en el lugar de la difunta esposa.
Un muchacho atractivo, vigoroso, creativo, inquieto y de personalidad narcisista, lo que implica que gran parte de la líbido no objetalizada pasa a estar al servicio de las pulsiones sado-masoquistas. Peligroso cóctel el de la culpa inconsciente junto a una disposición a la penetración y al goce de sufrir el dolor, factores ambos que te inclinan a una vida cercana al riesgo y actitudes desafiantes.

Todo un escorpio capaz de clavarse su propio aguijón antes que morir a manos del fuego. La descripción que José Luis Brea hace del artista en 1990, se ajusta a lo que venía exponiendo: "Si Espaliú es artista, lo es sólo por la brutalidad de su mirada hacia sí mismo. Pero, desde luego, no por su generosidad con el Otro -de la que absolutamente carece-" Hay por tanto en él más propensión hacia la descarga de excitación, que capacidad de amor pasional con el objeto. Las tendencias auto destructivas son tan poderosas como las creativas, hecho que le impele de forma maníaca a practicar sexo anal sin protección alguna.

Esa circularidad de su obra de la que hablan los críticos, no es sino la compulsión a la repetición, aliado inconsciente de tánatos. La circularidad es la consecuencia de la imposibilidad de triangulación, de la aparición del tercero, de la creación del Otro.  Frente al espejo sólo cabe la curva de la imagen  y el retorno de lo idéntico, sin la modificación que introduce la mirada del Otro. Su vida dibujó tal círculo perfecto, que nació y murió bajo el signo de escorpio, observación que incluyo para los estudiosos de la astrología.

Frente a sí mismo, con una madre fusionada y confundida en su interior y un padre forcluido (Lacan hablaba de la forclusión (agujero) del nombre del Padre, como origen de la psicosis).  Con tales premisas, podríamos especular con la idea de que la parte creativa de la personalidad en Pepe Espaliú actuaba como una poderosa defensa contra la psicosis. De no haber sido artista,  probablemente se habría psicotizado, habría incursionado en ese cuarto oscuro con el que se empecinaba en escenificar lo irrepresentable de la muerte, ese lugar donde cualquier diferencia se desvanece y queda borrada toda identidad. Ese cuarto oscuro que tienen hoy en día muchas discotecas gays, donde tocarse unos a otros indiscriminadamente, ignorando quién es quien, una masa oscura de carne excitada, indiferenciada y amental.

De ahí que sea tan difícil deslindar su vida de su obra. Ambas son una hasta que lo real de la amenaza de muerte que porta la enfermedad del SIDA, genera en él la posibilidad de conectar los tres lugares que definen al hombre: lo real, lo simbólico y lo imaginario.

El caballo de Troya iba en su interior (2ª Parte)

Este denuedo por la construcción de su identidad nos explica su fascinación por las salas de estatuarias del Congo, Costa de Marfil o Nigeria, especialmente por las máscaras, con las que también trabajó de forma artística.
¿Qué había sido su vida sino un constante "retoque" de la máscara con la que le había tocado vivir? Matizaría, no obstante, una apreciación suya en la última etapa de vida: "Mi homosexualidad fue el primer signo de exclusión de este mundo"
Su contacto con el psicoanálisis le fue sin duda muy fructífero, pero creo que él no pasó por el diván ni el vis a vis, de lo contrario habría entendido su homosexualidad y el contexto narcisista en el que se ubica, como una dificultad de triangular e incluirse en el mundo. No es lo mismo que te excluyan a que uno no sepa incluirse, si bien es cierto que nuestra sociedad "productiva y pro creativa" no acabará de aceptar nunca plenamente lo que se aleja de la heterosexualidad.

Cuando en 1988 se establece en su madre-Madrid, quizá no sea por casualidad, pues, aunque él aún no sabe que padece el sida, su cuerpo sí. Abandona la pintura y se retira a un diálogo interno, tenso y a la vez inquisitivo con la madre interna. En esa época se reconcilia con ella, hace por fin las paces. Sabe y no sabe que ya ha empezado su declive biológico.

Una vez se hace consciente de su condición de enfermo terminal, adopta la reacción básica del que se ve sumido en angustias que no podrá delegar en nadie, ni expulsar fuera de sí. Calle arriba y abajo, caminar y caminar, un desasosiego que no permite pensar e ir gestionando ya el tiempo como un montón de arena que se desliza grano a grano, sin nada que pueda detenerlo. Se reactivan todos los fantasmas que habían habitado en él desde antaño, pero de forma persecutoria, paranoide. Pasa entonces a trabajar-interesarse por lo prohibido, lo vedado, lo oculto, la transgresión, lo que se muestra y esconde al mismo tiempo. Ahí están sus excelentes series "Glovemaking", "Patrones", "Máscaras" y "Santos"

Tras la reacción maníaca de negar lo real de su impuesta realidad, huyendo a México, acaba por asumir su verdad y entonces crece, crece a pasos agigantados. Ya puede tercerizar, encontrarse a si mismo en la gente, en sus semejantes. Por fin crea el lugar del Otro.  Justo cuando puede aceptar que no tiene nada es cuando puede empezar a dar, a ser generoso, a ser amigo de sus amigos, a disfrutar de sus hermanos.
Se entroniza en él un "Secreto fluir" que lo humaniza,  y le permite rendir homenaje a un padre que le enseñó un oficio que le puso el pan en la mesa en los momentos difíciles.

Incipiente identidad la suya que se ve reducida a la caricatura del "enfermo de SIDA" perteneciente a un colectivo divinamente "castigado" por su libertinaje y abyección. Cuando abrazó lo social, lo hizo desde la inexperiencia, lo que le valió para ser utilizado y explotado con fines políticos partidistas. Acaba no obstante por descubrir lo que sí vale la pena preservar en esta vida y, muy a  pesar suyo, el tipo de cosas a las que debió ponerles preservativo.

Un "arrogante geniecillo", tan sensible como angustiado y solitario. Alguien capaz de pintar hermosos lienzos como "The visionary discipline" o "Jugando en la sombra" (uno de mis favoritos). Toda una corta pero intensa vida que nos ha privado de lo mucho que le quedaba por hacer. La angustia de la inminencia de la muerte le condujo a "El nido", mostrándonos a quienes aún disfrutamos con su arte, que la puerta de entrada es la misma que la de salida.

martes, 9 de julio de 2013

oditrevni opide

Como quiera que hace tiempo que no os incluyo poesías intercaladas con mis escritos de opinión, voy a hacerlo esta vez con tres de los seis poemas que llevo escritos del que será mi tercer libro de poemas, cuyo título figura en la entrada. Son malos tiempos para la poesía, para el psicoanálisis y para cualquier investigación que busque la verdad en nosotros mismos, pero no por ello voy a dejar de escribir, ni voy a dejar de creer en nuestras posibilidades como seres creativos y con gran capacidad de amar.

I

El barreño boca abajo,
escondite a la sombra,
retumba latón de soledad
si para amar no hay atajo.

Sin propósito el viento me nombra
y la luna dibuja con desparpajo
la silueta de dos niños abrazados,
ya la lagartija añora el escupitajo.


II

En Wells-next-the-sea
las gaviotas volaban republicanas,
en apenas diecinueve aletazos
por la vida. Allá comprendí
la mansedumbre de la Costa Brava.

Pastiches de memoria,
esquirlas de un atardecer
que vestía de oscuro el instante.
Alguien musita mi historia,
ese de mí, aún por conocer.


III

De niño asistí a mi entierro en Ur,
vislumbro un impreciso cortejo
de vivos casi muertos. Se dice que tú
con mis dados sacaste tres seises,
que no fue Dios con un tejo.

De oca a oca siempre me toca
caer de patitas en el pozo,
habría preferido sacar un ful
a una asimétrica pareja
de mis partes muertas sin gozo.

sábado, 8 de junio de 2013

Somos una sociedad violenta y agresiva

A propósito de la homofobia en las escuelas, Rosa Montero escribía en El País, el pasado mes de mayo: "cualquier cosa que te separe de la masa puede hacerte víctima de su envidia o de sus miedos" (totalmente de acuerdo con ella). Si hablamos de fobias o filias, vamos a ir a parar ineluctablemente a nuestras angustias más profundas y a sus posibles objetos de desplazamiento.

En las fobias como "miedo a algo" hay siempre un sustrato de angustia cuyo origen nos es desconocido (inconsciente), y que desplazamos como objetos receptores de la misma: a los ascensores y lugares cerrados (claustrofobia), a los espacios abiertos, la calle (agorafobia), a la oscuridad, a la luz, a los alimentos, al sexo, a los animales, a las personas, y así seguiríamos con una larga lista, ampliable también a las filias.

Si reacciono fóbicamente a tu homosexualidad es porque temo "afiliarme" a ella o descubrirla en mí. En las aulas de nuestros colegios se arremete con fiereza contra el que tiene tendencias sexuales que se apartan de la heterosexualidad, pero también se ataca al empollón, acusado de "traidor" ¿de qué supuesta causa?. Tengo un niño en terapia que me hablaba el otro día de la manía que le tienen al micro grupo de los empollones de la clase. ¿Es que las ovejas que balan "báa" en lugar de "bée" no pertenecen al mismo rebaño?, ¿son las negras?, ¿Es que ambos extremos de la famosa campana de Gauss no pertenecen también a la misma campana?

Para ser aceptado por las mayorías en los tiempos que corren, hay que ser un mediocre, una "choni", un "garrulo", o uno de esos especímenes inclasificables que desfilan por G.H.  El niño del que os hablaba utilizó la palabra "manía" en sustitución de envidia, que sería la más apropiada, pero tampoco se alejó demasiado del tema que nos ocupa (violencia/locura), ya que manía es sinónimo de locura y un derivado de "máinomai" que significa "estoy loco" (en griego clásico), de ahí que manicomio provenga de "mani" (los locos) y de "komeo" (yo cuido).

Algun@s sacrifican su singularidad con tal de no ser rechazados por el rebaño y es que, la angustia de no ser querido o aceptado es muy devastadora. Como también lo es la que sufren los niños acosados, cuyas vidas se convierten en auténticos infiernos, llegando incluso al suicidio como única escapatoria.
En mis escritos entre el 2009 y el 2011, ya hablaba de la necesidad de introducir LA ESCUCHA en nuestra sociedad, como una acción liberadora de tensiones y canalizadora de las contradicciones y fricciones que generan las injusticias y desigualdades inherentes a nuestro sistema social de convivencia. Pero la escucha presupone la aceptación de la posibilidad de ser modificado por el otro, cosa que no ocurre en la mayoría de tertulias televisivas, donde cada cual se parapeta en sus convicciones y creencias.

No sólo no han mejorado las cosas en estos últimos años, sino que han empeorado notablemente. Temas como la homofobia en las aulas no se arreglan con Decretos Ley ni con mayor dureza policial, como tampoco sirven para nada las órdenes de alejamiento, cuando un hombre ya ha decidido matar a su mujer. ¿Quién les ha escuchado previamente a ambos? ¿Quién se hizo cargo de la mediación en el conflicto?
Una sociedad que nos borra como sujetos en la atención médico psicológica, no puede exigir que nos comportemos como tales. A todo esto hay que añadir que los grupos (pandillas), pierden grados de subjetividad y control cuando actúan como tales, por lo que la dinámica de los grupos (supuesto básico) empeora las cosas cuando están dirigidos por líderes patológicos, o el matón asustado de turno.

El tema es harto complejo, pero, en todo caso, no se remeda únicamente desde la ley o la intervención policial, sino que hay que hacer todo un trabajo asambleario de base que empiece por el seno de las familias y se extienda a los colegios y aulas universitarias, a los lugares de trabajo y a todos los ámbitos donde los hombres se reúnen para, supuestamente, mejorar la sociedad.  Asambleas de vecinos, de pueblos, de regiones, de naciones, de todos aquellos que queremos un mundo mejor, más justo y solidario.

jueves, 6 de junio de 2013

Nuestro "compromiso" de Caspe (Zaragoza)

Los pueblos que se alzan sobre colinas y murallas naturales, suelen tener un cierto encanto y abolengo, y más aún si, como en el caso de Caspe, poseen una hermosa Colegiata y un pesado libro de historia sobre los hombros. Tuvieron su momento de gloria y el reto del presente es no adormilarse, para que la Historia no nos convierta en historia, en perfume de pasado.

Pero entre sus gentes y las de pueblos aledaños hay algunas "agustinas" llamadas Merches, como Merche Catalán y la pionera en jefe Merche Llop, que han puesto sus GPS mentales a trabajar para que Caspe tenga presente y futuro. Gracias a ellas se pudo organizar la presentación del libro de mi amigo el Dr.Ramón Andreu Anglada, cuyo título es: "El GPS secreto de nuestra mente"  editorial Octaedro. Ellos tuvieron su instante de gloria y yo mi rato de nervios cuando vi una sala abarrotada por unas 100 personas o más, mientras en Barcelona apenas sobrepasamos las 50. Este éxito de asistencia es mérito de nuestras anfitrionas, pero también de la motivación e interés de sus gentes por la psicología en general y por el psicoanálisis en particular.

A todos ellos les estamos muy agradecidos por su presencia y participación activa en el acto y no quisiera decirles un ¡hasta pronto! sin aclarar una cierta controversia que se generó en el turno de preguntas. Salieron a colación las parejas homosexuales y si se debía permitir la adopción de hijos o su enlace matrimonial.
Es probable que hubiese alguna pareja homosexual en la sala y nada más lejos de nuestra intención que ofender a nadie. Ignoro si fueron malinterpretadas las respuestas del Doctor Andreu, pero lo que si estoy en condición de aclararos es que no es función ni tarea del psicoanálisis el juzgar nada ni a nadie, ni mucho menos adscribirse a ideología alguna. Su esfuerzo se dirige siempre a tratar de comprender y a elaborar preguntas que nos ayuden a pensar mejor las cosas.

En lo que ambos estamos de acuerdo es en que quizá se ha corrido demasiado en legislar (cuando son tan lentos en otros temas) sobre una materia en la que aún no ha transcurrido el tiempo suficiente para comprobar qué tipo de respuestas psico- sociológicas se van a dar o qué tipo de tendencias van a generar estas neo familias. La inclinación sexual en sí no les incapacita como padres (muchas parejas heterosexuales no están capacitadas para ser buenos padres), pero está por ver también si estos hijos van a ser capaces de tolerar sin enfermar, toda la presión y ataques de una sociedad como la nuestra, que repudia y maltrata todo lo que se aparta un poco de los estándares  aceptados en nuestra comunidad como "normales". No hemos de perder de vista que las configuraciones familiares alejadas de la heterosexualidad, se alejan también de una posible descendencia, por lo que no debieran representar tanta amenaza para la desastrosa estirpe de los "humanos". Se trata de un tema muy complicado en el que hay mucho para ser pensado y no caer en la fácil tentación del posicionamiento de las mayorías.

Para no olvidarnos de nadie, queremos también pedirle disculpas a la señorita que se tuvo que esperar hasta pasadas las 22 horas para poder cerrar el local, pero es que, cuando se está tan a gusto, cuesta despedirse.