sábado, 27 de agosto de 2011

Psicoanálisis de un dedo que halló consuelo en ojo ajeno

Regresábamos de una breve estancia por Andalucía. Del delicioso y exclusivo pueblo de Riotinto en la provincia de Huelva,a la indescriptible Alhambra de Granada. Nuestra última parada y fonda había sido en Córdoba. La Córdoba irrepetible del "al-Ándalus", la de Maimónides y Averroes, la del sabio mestizaje de la entonces floreciente cultura islámica y la judáica del Talmud, de sus magníficos orfebres, de sus hábiles artesanos, de su pléyade de eruditos.
Me sentí de vuelta a la cuna de mis orígenes sefarditas, a la embriagadora belleza de esos patios que son como inmensos ojos repletos de flores, de misterios por desvelar, de una mano tendida que te invita al sosiego, a la meditación, al goce de ser uno con el entorno, a quedarse entretenido dialogando con el tiempo hasta ser rezagado al lugar de inicio de todos los lugares. Y es que hay ciudades que redescubres más que otras, lugares en los que desearías haber vivido en otras vidas.
Venía pensando que aún quedaban en Córdoba vestigios de la España que debió ser, encrucijada de culturas milenarias, el "cul de sac" de oriente, la de los pensadores universales, la de los artistas y los artesanos.
El desembarco de los almohades y el edicto de expulsión de los judios de su Sefarad, a manos de los llamados Reyes Católicos, nos sumió en la más absoluta ignorancia y miseria, gracias también al empeño que puso la Inquisición.
De repente aterricé en la inmediatez de que aquella noche se jugaba la Supercopa de España, otro Barça-Madrid, otra de godos y fenicios. Algo así como si lo eterno del ser estuviese siempre atravesado por lo real del tiempo.


En la portada del libro del Dr.Manuel Pérez-Sánchez "Aprender del bebé", que es la continuación filosofada y argumentada de su pionero "Observación de bebés", aparece una criatura portando una pancarta donde figura el título del libro, mientras mantiene su dedo índice izquierdo alzado.
Se trata sin duda de un simpático e inteligente "bichillo", que despierta infinita ternura.
Ese gesto con el índice alzado es el de "aquí estoy yo", un incipiente yo que apunta al mundo.
El dedo índice es multifuncional como la famosa navaja suiza, sirve para designar, señalar, remarcar, escrutar, obturar, penetrar, negar, afirmar, entre otras muchas otras cosas como la exploración rectal protática, que es la que realmente le habría gustado practicar al "innombrable", pese a lo sufrido que es al "tufillo" de los jugadores contrarios, sobre todo de aquellos que con sus goles, le señalan sin necesidad del índice, un marcador adverso.
El dedo índice es como el puntero del ojo, su prolongación óseo-muscular, una pareja unida por la impronta de ser lo primero que vió el bebé después del pezón de su mamá, quizá lo primero que pudo reconocer como perteneciente a su propio cuerpo.


Pero el contexto es importante para entender los hechos. Tito Vilanova está de segundo entrenador, lugar que ocupó el "innombrable" en el Barça y es, a su vez el "ojo derecho" de Guardiola. Toda esta simbología no es vanal, la agresión a Tito (no al Pito que no osó tocar), fue una agresión diferida a Guardiola, a quien en alguna otra ocasión también había asaltado desde atrás ¿les hace pensar algo ese por detrás?

Hubo una agresión brutal en el tiempo de descuento, propiciada por un brasileño con cara de acabar de hacer la comunión, pero que en realidad reparte más hostias que el cura. No le gusta la "samba" del Barça y decide enturbiarlo todo para ensuciar otra clara derrota. Ambos banquillos se enzarzan. Tanto hombre junto zarandeándose, arrimándose, sujetándose por donde pueden produce un estado de gran excitación en el "innombrable" que no soporta una derrota más a piés del Barcelona. Ya están las cosas donde a él le gustan, en la confusión de la sauna, en ese lugar con tanto vapor que nos permite tocarnos ocultando la identidad. Ya no hay sujeto sino pandilla.
Sigilosamente se desliza por detrás del tumulto y aprovecha que ha salido la "seño" de la clase para ir a chocar su dedo índice con el ojo de su otro especular.

A traición, escindido mentalmente sabiendo e ignorando a la vez que le estaban viendo millones de personas. Un acto más de cobardía como el de todos aquellos que tiran la piedra y esconden la mano. Al pescozón de respuesta sólo pudo elevarle una sonrisa sarcástica y patética al mismo tiempo. Meter el dedo en el ojo es propio de los ataques de celos-envidiosos que experimentan muchos niños cuando nace un hermanito, al que viven como intruso. No es que le quieran arrancar el ojo a su hermanito, en el sentido literal, sino más bien un gesto con el que se rechaza que ese recién llegado esté beneficiándose de la mirada amorosa de su mamá, como él mismo ya la había experimentado. Es el deseo de ser el único, de no querer compartir la belleza ni el amor con nadie más. Celos, paranoia y homosexualidad son tres que cabalgan juntos, de ahí que el "innombrable" insinúe luego en la rueda de prensa que su equipo de "machotes" no pueden jugar de igual a igual con el equipo de "fifis" afeminados del Barça que se caen con un leve soplido.
Una buena estrategia verbal para que nadie vaya a pensar que el "innombrable" pueda tener cierto ramalazo homosexual.

¿Quiso borrar de la retina de Tito todo el goce acumulado en estos años en los que ha trabajado hombro con hombro con Guardiola? ¿Quiso borrar de si mismo la evidencia de que podría haber estado en ese lugar, si fuese alguien capaz de crearse un lugar en vez de atacar todos los vínclulos dondequiera que va?
De no haber sido televisado el partido, habría negado todos los hechos, y es propio de este tipo de patologías el no pedir perdón a nadie, puesto que de entrada no hay reconocimiento de sus actos ni de su verdadera naturaleza. Si ha pedido perdón a la afición, habrá sido por sugerencia del Presidente, no por iniciativa suya. La negación y la desmentida son mecanismos de defensa propios de los psicóticos y los cuadros perversos, respectivamente.

Puede que a cierto madridismo anticatalanista le vaya bien tener un entrenador tan visceralmente anti Barça, pero les aseguro que ese "dedo" no señala el camino de la gloria sino de la destrucción del prestigio y del señorío que tenía el Real Madrid. Este individuo es un delincuente y los delincuentes entrenan a bandas, no a clubs, y en el fútbol se dan trofeos, no óscares.
Una temporada más los seguidores del Madrid disfrutarán de ratos de buen fútbol, del "full contact" que haga falta y de circo del malo. Tres en uno, la Trinidad en el campo "más centrado" de España, mientras, en el norte, seguiremos disfrutando con nuestra Sagrada Familia Barça, que también ha recibido la bendición del Papa.

De la profundidad de las cosas realmente importantes en la vida, de la belleza y armonía posibles entre los hombres y sus diferentes culturas, había aterrizado en lo más mundano y despreciable que habita el corazón resentido de algunas personas. Necesitaba desintoxicarme, así que me puse "A nod and a wink" de Camel, donde en la preciosa 4ª canción, Latimer y compañía cantan cosas tan bonitas como... "And the two friends went home, no need the words beyond that one. And now, summer´s over, light in the fields grows older". Una bonita metáfora sobre el envejecimiento de los días al final del verano, una expresión que me recordó la de nuestro también sefardí Fray Luis de León, cuando nos hablaba de que la habitación se había llenado de luz "usada", hace ya muchos siglos.

Un salto de lo eterno a lo excesivamente real del presente. De aquí a unas cuantas décadas quedará un vivo recuerdo de lo que se está consolidando como la "era Guardiola", de su equipo y de su staff. De lo que está ocurriendo ahora en Madrid, quizá alguien acabe preguntándose "was devil a portuguese man? (¿era el diablo portugués?)

domingo, 31 de julio de 2011

La psicología del médico

Lo que nuestros padres habían aprendido de los médicos era que, caso de vernos paliduchos y ojerosos, sólo podía ser indicativo de fatiga acumulada, posible deficiente alimentación y un más que probable exceso de práctica masturbatoria.
Nos obligaban a ir bien aseados a la consulta por si el doctor nos tenía que auscultar o explorar nuestro grácil cuerpecito.

El alcalde, el alguacil, el cura y el médico (ocasionalmente también el boticario), eran las figuras vivientes de la retórica autoritario-fascista. El médico, al igual que las demás fuerzas vivas, inspiraba autoridad y respeto, aunque también miedo.
Este país nuestro ha matado al padre para matar al miedo, todo el miedo acumulado en décadas. Hemos confundido la sana autoridad de un padre que pone límites y da contención y seguridad, con el padre tirano que genera miedo y odio.

Hemos matado al padre, al maestro y al médico. Aquellos eran auténticos galenos de familia, que conocían las intimidades, secretos y debilidades de sus pacientes. Estaban al tanto de las familias que albergaban algún alcohólico en su seno o si eran frecuentes las sevicias. Estaban al corriente de la vida o no vida sexual de sus miembros y podían diagnosticar las enfermedades desde su propia agudeza clínica y experiencia, en ausencia de los sofisticados medios de exploración con los que contamos hoy en día.
Era una medicina más gratificante y plena que la actual. El médico era amado, temido y agasajado en igual medida por sus pacientes, quienes por Navidad les obsequiaban con una parte de sus propios lotes, caso de haberlos.

Estos modernos chamanes con bata blanca siguen representando al antiguo guerrero alquímico que lucha contra la enfermedad y la muerte. Tal poder mediador, decisorio y quizá decisivo, se imbrica con las fantasías omnipotentes que todos albergamos, resultando una poderosa combinación de fuerzas, (el lugar del supuesto saber + la fantasía omnipotente + el Gran Otro Ciencia) que sobrepasa a muchos de estos profesionales y los convierte en arrogantes y vanidosos.

El Dr. Alex Comfort dedicó un interesante libro titulado "Médicos fabricantes de angustias" a dar cuenta de la falta de tacto psicológico, las grandes dosis de sadismo presente en dicho colectivo y de, como muchos de ellos, generan más patología de la que reciben.
Algunos profesionales no consiguen ver al ser humano que tienen enfrente, angustiado y preocupado por su salud. Sería suficiente con poseer algo de humanidad y sentido común, algo del orden de esa humildad que suele acompañar a la auténtica sabiduría.

Una de mis pacientes en terapia se emocionaba en la sesión cuando rememoraba cómo las palabras de un médico la habían conmocionado y condicionado su vida posterior. Contando 17 años estaba preocupada por unas molestias en el vientre que no acababan de desaparecer. Hacía poco tiempo que había entablado una relación amorosa con un noviete, circunstancia que indujo a sus padres a sospechar que estaba embarazada, pese a que la joven les reiteraba una y otra vez de que seguía siendo virgen, pues no habían consumado el acto sexual.
Los padres seguían sin confiar en sus palabras y la llevaron al médico para ser explorada. Como ya insinué al inicio de este escrito, los médicos de la dictadura eran los mentores de la moral sexual nacional-católica del régimen. Fue este mismo colectivo médico que retrasó todo lo que pudo la llegada de la píldora anticonceptiva a nuestras reprimidas féminas.
Tras un breve interrogatorio de tipo protocolario, el susodicho médico le espetó: "Reza por que estés embarazada, porque si no es así, te quedan dos años de vida". La muchacha notó como si dentro de su cabeza, algo diese un vuelco.

El marqués de Sade no era más que un novicio al lado de este matasanos. La forzaron a casarse para supuestamente salvar no sé qué honra de la familia y la supuesta criatura, resultó ser un mioma del que fue intervenida sin mayor problema.
Más reciéntemente me ha sido derivada una señora a la que acaban de practicar una reducción de estómago, para evitar que coma en exceso, compulsión que la llevó a una marcada obesidad.
Han pasado varios meses y ella sigue teniendo mucha hambre. La ansiedad persiste porque el pobre estómago no era sino el indefenso receptor de una gran invasión de objeto-comida, de parte de alguien que trataba de obturar con comida un agujero que está en su identidad, algo del orden de lo forcluido y que no hay que taponar, sino generar bordes de contención psíquica.

Cuando se ha presentado a emitir su queja a los médicos, éstos se han limitado a contestarle: "A ver si va usted a dejar en mal lugar a esta clínica, aquí nadie se ha quejado y todas están muy contentas" ¡MEC! (bocinazo de los concursos televisivos ante la respuesta errónea). No se la puede ahora despachar con esta respuesta-verónica, por utilizar un término taurino.
Un correcto exámen psicológico no la habría llevado al quirófano sino a una consulta sobre lo que representa para esta mujer el objeto-comida. Lo que ocurre es que este tipo de intervenciones también llenan los estómagos de muchas cuentas corrientes.

Cuando uno revisa los planes de estudio de la carrera de medicina, como el de la Universidad de Alcalá, por ejemplo, compruebas como, entre 40 asignaturas, tan sólo 2, "Bases psicológicas de los estados de salud y enfermedad" y "Psiquiatría", abordan materias psicológicas.
Ocurre otro tanto en la U.B. de medicina de "El Clínico" de Barcelona, donde entre 44 materias, sólo hay una de "Psicología médica" y otra de "Psiquiatría". Normalmente tampoco abordan la temática psicológica en el temario de optativas y ni siquiera en las universidades americanas hay significativamente más asignaturas sobre psicología que las mencionadas europeas.

Un cierto maridaje entre la medicina y la psicología es imprescindible e inevitable si queremos ser coherentes y dejar de lado los reinos de Taifas y los narcisismos de las diferencias. La interrelación psique-soma está más que demostrada, por lo que el hombre debe ser abordado en su comprensión médica como un sistema y no sectorialmente. El futuro gran reto de la medicina va a consistir en poder identificar y cuantificar en magnitudes operativas la función de las EMOCIONES y demás campos energéticos en relación a la salud global de individuo.

En Francia ya han reconocido la PSICOSOMÁTICA y sus hallazgos como de máximo interés para la salud pública nacional. Allá las consultas interdisciplinarias médico-psicólogo clínico son prescritas cuando hay dudas sobre la exclusividad orgánica del síntoma.

Lo básico que los médicos deben saber de psicología es que los pacientes necesitan ser escuchados y comprendidos. Cuando un paciente consulta por unas dolencias y las pruebas diagnósticas apuntan hacia un tumor, al médico no debiera preocuparle lo que le va a decir al paciente o cómo decírselo, pues éste ya se lo ha dicho a sí mismo un millar de veces.
El quid de la cuestión radica en hacer las preguntas adecuadas para que se acabe escuchando el paciente en presencia del médico, diciéndose esas cosas que suponemos debe sancionar un facultativo. Algo así como: "Quizá usted tuvo ya ciertas fantasías temerosas respecto a su posible enfermedad. ¿qué pensó?... ¿decidió que le iba a plantar cara o no? Y si pensaba luchar.. ¿con qué recursos cuenta y en qué piensa que le podemos ayudar?.
Sin necesidad de exponernos a ser crueles, sádicos o inoportunos, el médico podrá comprobar cómo el paciente aborda todo esto con sus propias palabras, con justo aquellas que le resultan menos dolorosas y soportables.

Gracias por vuestra atención y un saludo muy especial a mis lectores estadounidenses, pues aunque no soy muy afecto a su Administración estatal, recuerdo con admiración cuando con apenas 20 años me encontré en el Pirineo a 3 norteamericanos que estaban haciendo su tesis doctoral sobre el románico catalán. Siempre he admirado la intelectualidad de su nación, su interés y capacidad de estudio de lo propio y foráneo. "I wish the better to all them and I shall appreciate very much your oppinion, thanks"

domingo, 3 de julio de 2011

M.15. INDIGNADOS. II. "The Still Pending Spanish Revolution"

Vuelvo a insistir sobre la intolerancia humana al dolor físico y mental, pues la considero un eje vertebrador en la construcción de nuestro aparato psíquico. No así el cerebro, que como tal órgano es paradógicamente insensible y podría ser diseccionado sin anestesia.
El brillante, efímero y romántico poeta inglés Keats, hablaba de la "capacidad negativa" como el grado de tolerancia que mostramos ante lo incipiente o aún desconocido. Es decir, nuestra capacidad de tolerar la incertidumbre, de soportar no saber sobre algo o alguien y tener la paciencia y el manejo de la ansiedad que impida construirnos rápidamente teorías explicativas.
Años más tarde, el Dr.Meltzer utilizaría el concepto de "capacidad negativa" para explicar nuestra intolerancia al dolor mental y sus graves consecuencias a efectos del crecimiento y la maduración.

Las personas rellenamos la falta de conocimiento con nuestras propias elucubraciones y fantasías más o menos inconscientes. Incluso nuestro cerebro se apresura a completar la "gestalt" cuando un objeto se le presenta incompleto o discontínuo, digamos que la sensorialidad sólo negocia con objetos totales y, si no lo están, los circuitos neuronales recurren a la representación mental primigenia, ya almacenada.

El tema de los Indignados ha puesto a prueba la "capacidad negativa" de nuestra intelectualidad y la buena o mala fe de muchas personas. Me ha sorprendido que una notable pensadora y escritora como Pilar Rahola, se haya apuntado a la tesis de un tal Joan Julibert, quien asegura que "los Indignados de hoy con el capitalismo son los que ayer querían ser más capitalistas que nadie, cuando las vacas gordas permitían endeudarse hasta las cejas". (Léase La Vanguardia del 26 de junio de 2011)
Nadie puede negar que la gente ha estirado más el brazo que la manga, pero quien lo hizo lo está pagando con creces y no puede estar indignado con el capitalismo, sino consigo mismo por "creerse" que debía comprar todo aquello a que le incitaba esta sociedad de consumo para ser feliz o para sentir que era alguien. El ingénuo y obediente comprador está pagando su error, pero quienes le indujeron, bancos incluidos, NO.
Por otra parte, para estar indignado con el capitalismo, no es imprescindible estar endeudado, pues su perversidad e intrínsecas contradicciones se padecen a diario, más allá de lo económico, en las micropolíticas de poder, control y alienación del individuo.

Este drama de los deshaucios por impago son una consecuencia más del progresivo abandono de un cierto tutelaje del Estado sobre el bienestar de sus ciudadanos. A quienes defienden la privatización de todo, incluido el Estado, bajo una supuesta defensa de la libertad individual, les argumentaría que hay que ser muy maduros para poder vivir sin Estado, y nosotros no lo somos.
Nos hemos cargado también la autoridad estructurante del padre en las familias, y los Estados se limitan a "vigilar y castigar", como nos mostrase M. Foucault en su irrefutable discurso.
Ante la ausencia de buenos padres y un Estado tutelar que no fiscalizador, nos encontramos en un mundo gobernado por perversos cargados de títulos académicos, por mediocres psicopatones, arrivistas, oportunistas sin escrúpulos, canallas y todo tipo de sociópatas. ¡Barra libre, todo está permitido y si te pillan robando, tranquilo que no te quitan el dinero. Estafar y matar sale barato.

También quiero sugerirles que en los Indignados, al igual que en los trenes, los hay de "cercanías y de media distancia" (los Indignados entre los 20 y los 45 años, pongamos por caso) y los de "largo recorrido" (Indignados de los 45 años en adelante)
¿Saben la cantidad de abuelos que vieron como perdían sus posesiones en la guerra civil española, que se vieron forzados a inmigrar a otros lugares del país o emigrar al extranjero y que han estado trabajando 12 horas al día o más, para que luego vengan los bancos y les hagan perder los pocos ahorros que tanto les costó reunir, vendiéndoles productos financieros fraudulentos que les prometían el oro y el moro? ¿Hemos también de acusarles de codiciosos?
¿Saben cuántos miles de yayos indignados hay en este país y que no me podrán leer porque no manejan las computadoras, padecen alzheimer, o no pueden ni pagarse la tarifa plana?

También me extraña mucho que entre los Indignados de "cercanías y media distancia" hayan muchos posibles votantes del P.P. En eso no coincido con este gran escritor que es Enric Juliana, un pensador "fuerte", como lo clasificaría el Dr.Manuel Pérez-Sánchez. Opinaba Juliana que "la eclosión de los Indignados podría inducir una avalancha de votos a favor del P.P."
Modestamente me inclino a pensar que la mayoría de Indignados se decantarían por el voto en blanco o la abstención, antes que votar más de lo mismo, pero con otras siglas también fraudulentas, pues dicho partido, de Popular tiene poco.

Algunos han calificado a los Indignados como despolitizados. No confundamos los cosas, lo mismo que lo contrario del amor no es el odio, sino el anti-amor (-L) (Véase W.Bion), lo contraio del politizado no es el despolitizado, sino el anti-político. A mi entender, los Indignados son unos "anti", por antonomasia. Anti-políticos profesionales, anti-corrupción, anti-fraude, anti-abusos bancarios, anti-abusos administrativos o policiales, antí- Senado, anti-amiguismos, anti-enchufismos, anti-Parlamento-mercadillo-para-repartirse-la-bolsa-común. Anti-tele basura, anti-mediocridad en la enseñanza o en la sanidad, etc, etc.

La Indignación es un estado mental-emocional, que por su intensidad, debe ser modulado para preservar la homeostasis general cuerpo-mente, pero que en dosis controladas, es un poderoso nutriente contra nuestras partes conservadoras adeptas a preservar el "stablishment" para que nada cambie, contra las partes acomodaticias y apalancadas que todos albergamos potencialmente y que debemos mantener a raya. Hemos de saber conservar lo que esté al servicio de las partes social-istas de la personalidad, en detrimento de las partes narcisistas que no nos permiten ver más allá de nuestro ombligo.

Mis felicitaciones a J.M. SERRAT, que canta de maravilla y no desafina ni cuando expresa sus opiniones, como la que ha manifestado sobre el movimiento-respuesta social que son los Indignados,a quienes ha calificado como un "soplo de aire fresco" entre tanta podredumbre. También damos la enhorabuena todos los Indignados a las intervenciones de esta gran persona, sabio curricular y pensador-mixto (la clasificación es mía y definiría al pensador fuerte y compasivo a la vez), que es Dn.JOSÉ LUIS SAMPEDRO, quien, ante un auditorio de jóvenes Indignados (los de cercanías y media distancia), supo envolverlos en términos como "amargados, acosados y desconcertados". Por su acertado diagnóstico de que la fuerza de los Indignados radica en que tienen la "razón" (el marco o "frame" de la verdad) y NO EN LA VIOLENCIA.
Que tienen la razón y el futuro, que hay que transformar una economía obsesionada con el benefício y una visión asimétrica de la productividad.
"Un futuro que, para que sea posible, deberá seguir la senda de lo ético y lo estético. La necesidad de enseñar a la gente a pensar, en lugar de simplemente obedecer. VITALIDAD, COOPERACIÓN Y REVITALIZACIÓN fueron sus consignas para alcanzar el éxito de una sociedad más justa, gobernada por el sentido común, la inteligencia y la bondad. A eso aspiran los Indignados y si no es así, entonces no lo son, llamádles de otra manera, pero no confundáis al perro con sus pulgas.
Gracias por seguir mi blog y una vez más os invito a vuestros comentarios y sugerencias.

lunes, 13 de junio de 2011

Indignados. "The spanish revolution"

El hombre sólo es tal si se siente libre. Libre en sus opiniones y juicios de valor, libre en sus actuaciones y libre en su capacidad de decisión sobre las cosas que afectan a su vida. Libres de poder modificar su entorno y del manejo de su destino.
Si todo esto no se da, nos sentimos impotentes y rabia e indignación cabalgan juntas. Parece ser que el llamamiento hecho por la plataforma reivindicativa Democracia Real Ya (DRY) ha podido cohesionar a muchos miles de esos Indignados de todo el territorio nacional.

Dicen las estadísticas que en España hay más teléfonos celulares operativos que personas censadas en el país; en ese sentido, yo también opino que nuestra modesta pero arrogante nación de naciones, alberga más indignados que habitantes, pues la mayoría de personas del pueblo llano, acumulan más de una causa en su condición de Indignado.

Ya ven que hablamos de procesos emocionales y de estados de ánimo colectivos. Meinong diría que estamos ante objetos "dignos" de ser apuntados por los sentimientos, es decir, que los Indignados no lo están por asuntos vanales o subjetivos, sino por motivos muy serios y trascendentes. No se trata únicamente del daño moral y/o material recibido a nivel individual, sino que se trataría de una legítima demanda, abarcativa del conjunto de la sociedad, cuando menos del pueblo común, del hombre de a pie. Los desheredados, los parias de la tierra, que dirían los anarquistas.

Alguna prensa norteamericana pretendía establecer un paralelismo, e incluso, una especie de correa de transmisión entre los Indignados egipcios de la plaza del Taharij en El Cairo y nuestros Indignados de Valencia, El Sol de Madrid o de la plaza de Catalunya en Barcelona. No sabemos si es por ignorancia o mala fe que han establecido semejantes comparaciones.
Los movimientos populares del norte de África y Oriente Medio están orquestados y auspiciados por las potencias económicas mundiales. Mientras los Indignados egipcios protestaban en las calles, los servicios secretos y militares occidentales y autóctonos estaban haciendo su faena para derrocar a Mubarak , en tanto a los Indignados españoles se les vejaba llamándoles "perroflautas", "okupas", "rastas antisistema" y un largo etcétera de improperios que pretendían desacreditar la bondad de sus legítimas demandas.

Aún así, ni algunos medios de comunicación españoles, ni centros de comunicación derechistas como Intereconomía, que exhiben un discurso de centro-izquierda, ya que el PSOE les robó el logos conservador que les pertenecía, ni siquiera todos ellos, repito, han podido evitar que el mensaje de los Indignados calase hondo en el grueso de la sociedad española.
"Poco pan para tanto chorizo" era una de sus ocurrentes y variopintas consignas ("chorizo" es sinónimo de ladrón en España, aclaración que hago para mis lectores de América del norte, del centro y del sur). Los Indignados están hartos de tanto político corrupto, de tanta especulación, de tanta injusticia, de tanta permisividad con la Banca y de tanta falta de ética y moral en todas las Instituciones.

El fenómeno de la Indignación aúna generaciones enteras. Al Indignado español habría que denominarle con más propiedad como el: "desencantado-indignado-sin ilusión-ni futuro". Nos engañaron al hacernos creer que por pertenecer a la Unión Europea, íbamos a participar del nivel de vida de las clases medias francesa o alemana, nada de eso sino todo lo contrario, los españoles somos ahora el doble de pobres que antes, el coste de la vida está por las nubes y la clase media, camino de desaparecer. Por contra, los ricos son el triple de millonarios, un modelo semejante al de muchos países de américa donde sólo se puede estar en el bando de los poderosos y multimillonarios magnates o de los pobres que rozan la miseria.

¿Qué culpa tienen las clases populares de los desmanes cometidos por las altas finanzas y la voracidad sin límites de los mercados? ¿Por qué deben pagar las clases obreras la factura de sus explotadores? Hemos tenido una farsa de transición de una dictadura a una democracia, que únicamente se podría enderezar un poco haciendo una profunda reforma de la Ley Electoral, donde se puedan votar listas abiertas (esta es una de las reivindicaciones de los Indignados).
otra es que los Bancos pierdan cota de poder, arrogancia e impunidad, quedándose con los pisos que desahucian, sin que sirva para liquidar la deuda hipotecaria.

Hemos visto reacciones policiales contra los Indignados, propias de la Dictadura. Seguimos siendo una sociedad civil profundamente dividida y que no ha elaborado ni entendido las causas que le llevaron a una guerra fratricida. Los años pasan pero el odio y la sinrazón permanecen enconados en los corazones de los españoles, los restos que aún yacen sin ser nombrados en las fosas comunes, no son más que su reflejo, su manifestación.

La Indignación es un estado de ánimo y un alimento motivacional para las identidades heridas, para las personas olvidadas, ignoradas, ofendidas, faltadas al respeto, maltratadas, excluidas. No debiere quedarse en una pataleta de Indignados, en una mera explosión que recoja la catarsis colectiva. Los Indignados están nutridos de buenas gentes, personas pacíficas y de buena condición. Ciudadanos que aún creen en la solidaridad y la generosidad. Lo han demostrado en su forma de organización y en sus procederes. Les conforman sujetos de todas las edades y de distintos estratos sociales. Quieren una sociedad más justa y llena de futuro, una sociedad en la que sus políticos realmente les representen, una comunidad austera, sostenible y sincera.

Quisiera despedirme parafraseando a ese gran pensador, filósofo y prohombre que fue Karl Marx , hoy ninguneado y odiado como su equivalente revolucionario de la psicología profunda que fue Sigmund Freud. Son malos tiempos para la libertad de pensamiento y para todas las libertades en general. Vamos camino de nuevos totalitarismos.
Pero antes deseo saludar a todos los Indignados del mundo, porque haberlos "hailos" en todos los países, como por ejemplo en México, donde están muriendo muchísimas personas fruto de una guerra entre mercaderes de la droga, la prostitución y demás negocios lucrativos, dentro de un Estado que se muestra incapaz de parar todo eso.¡La de Indignados que habrá en la cuna de la civilización maya y azteca!

¡Indignated from all Nations, United!
Contadme entre los Indignados, pues prefiero ser víctima que verdugo y, lamentablemente, nos guste o no aceptarlo, la Humanidad siempre ofrecerá motivos de indignación, por su carencia de.

lunes, 16 de mayo de 2011

La calle como escenario de lo insólito y abyecto. !Señora¡, ¿quiere follar conmigo?

Las calles no envejecen, se comportan como serpientes que, de tanto en tanto, mudan de piel y siempre conservan vestigios de la anterior. Cambia la tramoya, el "atrezzo", la iluminación. Antidiluvianas quedaron las antorchas, las lámparas de parafina, los quinqués de gasolina o de carburo. Ahora se imponen los neones, las luces halógenas o los modernos "leds" ¿debiéramos llamarles microbombillas?
Pero haya luz o no, la calle pertenece a los jóvenes. Cuando la calle era mía y, sin yo saberlo, la compartía con Don Fraga Iribarne, antiguo Ministro del Interior del Régimen franquista y, posteriormente, Ministro de Información y Turismo (nuestra gran industria), había una escuálida bombilla en cada esquina, de 40 ó 60 vátios, a lo sumo.

Ni que decir tiene que reinaba la penumbra, aunque siempre había algún voluntario que se cargaba alguna de esas solitarias bombillas de una pedrada o con el tirachinas, con tal de asegurarnos la intimidad necesaria para jugar a "médicos y enfermeras" con las vecinitas o hablar de aquellas cosas que despertaban nuestra curiosidad. Hablábamos mucho en comparación con los niños de ahora, únicamente orientados a la acción.

Es cierto que las drogas aún nos eran desconocidas, pero visto desde el aquí y ahora, no nos hubieran hecho falta para divertirnos, todo era duro y difícil pero generábamos cantidad de experiencias emocionales que han dado sentido a nuestras vidas.
De hecho, la naturaleza humana nos provee de la sexualidad, que debiere ser suficiente fuente de goce como para no tener que refugiarnos en estupefaccientes que nos abotargan y despersonalizan. Pero claro, el encuentro con la ternura y el goce de lo íntimo, implica un forzoso acercamiento al otro, un previo reconocimiento de la alteridad y sus vicisitudes como sujeto.
Esa búsqueda del otro para conseguir nuestro propio goce es siempre complejo y no exento de dolor y posibles frustraciones. Lo fácil es el atajo hacia el placer sensorial sin pasar por el Otro. Y así nos va, por lo menos a nosotros, a quienes vivimos en la cultura del dinero, de los objetos fabricados para ser consumidos y de un sujeto desfalleciente que se autoconsume.
Cada vez vemos más "clínica del vacío y de las adicciones" y más síndromes del espectro autista.

Los adultos fumaban, escupian y se emborrachaban, pero en nuestras casas se nos inculcaban buenos modales con los semejantes en los espacios comunes, como las calles. Aunque no me hacía la menor gracia tener que besar la mano del cura, cuando se cruzaba en nuestro camino.
La calle era ese enorme patio para jugar y disfrutar de ciertas gamberradillas como "tocar" los timbres en los portales de las casas o quitarle el taponcillo a los neumáticos de los coches.
En verano, algún vecino sacaba el tocadiscos a la calle y bailábamos. Veo como se les ilumina el rostro de felicidad a muchas personas cuando refieren que se habían criado en la calle.

Nuestros adolescentes han cambiado el biberón por la "litrona" y/o los porros y marcan su territorio, cuyo límite se extiende tan allá como alcancen las latas, botellas y demás desperdicios que arrojan al suelo, ese espacio común que se utiliza como gran váter en el que desplegar la analidad colectiva.

Todo este preámbulo viene a cuento de que la madrugada del domingo pasado, cuando una señora que trato, regresaba a su domicilio, tras una velada bailando sevillanas en la Feria de Abril de Barcelona, que parangonea la de Sevilla. Le salieron al cruce un grupo de jóvenes que llevaban su propia fiesta a cuestas y bromeaban animosamente. Uno de ellos, que apenas soprepasaba los 20 años, le increpó: ¡Señora! Por unos instantes le pasó por la cabeza que le iba a preguntar por la ubicación de una discoteca cercana a su hogar. Sin embargo, ante su sorpresa, el mozalbete espetó: ¿quiere usted follar conmigo?
Ella, que es una persona muy inteligente, con buenos reflejos y agilidad mental le contestó:
Pero si podrías ser mi hijo..., es más, incluso mi nieto, que, por cierto, cumple el lunes los 3 añitos, que debe ser más o menos tu edad.
¡Bravo! El grupito, que se había presentado en una especie de exaltación maníaca, se alejó compungido y en silencio.
Aunque se trata de un acto de violencia de baja intensidad, no deja de ser francamente perturbador para alguien que volvía a su casa, envuelta en el embrujo de las castañuelas.

Se trata de una menudencia comparado con las auténticas barbaridades y salidas de tono que vemos a diario en nuestras calles, metros, trenes, conciertos o dentro y fuera de las discotecas.
Sin embargo, no deja de ser una ejemplificación que nos muestra cómo se han borrado las barreras generacionales, las diferencias sexuales y la total ausencia de Ley paterna.
La obscenidad en este caso no radica en la naturaleza de la proposición, que, en definitiva consistía en ofrecer masturbarse en el interior de esta señora con medio siglo de experiencia, sino que la problemática deriva de la no represión de la pulsión, de la no sublimación de un deseo inconsciente que debió de tener un antecedente con su propia madre, y que no debería haber accedido al preconsciente para apropiarse de la palabra, como arma de descarga de la emoción sádica. No pretendía hacer algo agradable, íntimo y consentido con una mujer, sino asustarla, mostrar un poder sobre ella para intimidarla y dagradarla, algo así como se habría sentido él, caso de que a sus 12 años, su madre le hubiese sugerido: ¡Hijo! ¿quieres follar conmigo?

Si deseáis profundizar un poco más en los temas relacionados con la violencia y la perversión, os recomiendo que entréis en la web de la Asociación a la que pertenezco: historia-psicoanalisis.es y en el apartado de publicaciones encontraréis un magnífico trabajo de nuestro colega el Dr.Yako Román Adissi "Violencia: una manifestación de la perversidad"

Muchas gracias por seguir mi blog y vacunáos contra el virus de la mediocridad que nos rodea.

lunes, 4 de abril de 2011

Inteligencia Emocional. (!ª Parte)

El noticiero sobremesa de TVE de este pasado domingo destacó que se cumplían 20 años desde que se acuñó el término "Inteligencia emocional" y, desideraban, que en estos momentos de crisis y angustias, los directivos de nuestras empresas, dispusiesen de un buen coeficiente de dicha inteligencia, para poder manejar mejor el estado de ánimo de la maltrecha clase trabajadora, que se traduce en forma de: absentismo laboral, somatizaciones varias, depresiones, suicidios, violencia doméstica, adicciones y un largo y negativo etcétera. "Inteligencia emocional" es una elegante pareja de conceptos, cuya creación debemos al Dr.Coleman, si no me falla la memoria. Sin embargo, aunque ambos son factores integrantes de nuestra personalidad global, su uso combinado puede inducir la falsa consideración de que hay emociones listas, tontas, idiotas o retrasadas, cosa que no es así. Las emociones son las que son y no se las puede atribuir grados de inteligencia ni de lógica formal. Son movimientos internos que emanan de lo somatopsíquico y nos causan turbulencias en ese corto vuelo que es la vida, pero cuya inexistencia convertiría nuestro estar en el mundo en una especie de procesión del tedio y el sinsentido. Una de las funciones del pensamiento es poder incluir las emociones en su construcción, antes de derivar en acciones o determinaciones. Reconocer y vehiculizar las emociones forma parte de nuestro crecimiento personal y alcanzarán mayor grado de madurez quienes sepan modular el dolor psíquico sin evacuar la posible experiencia emocional, quienes reconozcan y manejen sus emociones negativas, como el odio, la envidia o la avidez de cosas o de poder. También quienes acepten las frustraciones y las limitaciones. En definitiva, quienes se emancipen de la pura descarga pulsional e instintiva. La presentadora definió la "inteligencia emocional" como la capacidad que tienen algunos individuos de captar las emociones de los demás y de poder modificarlas. Lo que ocurre es que,entre modificarlas o manipularlas hay apenas el estrecho pasillo que separa las intenciones terapéuticas, de los intereses estricatamente materiales. Sería ingenuo pensar que los directivos de las empresas van a escuchar a sus trabajadores con ánimo de comprensión y de mitigación de angustias. Para eso hacen sus cursos de "entrenamiento asertivo", finamente llamados "couching". Sugestión, seducción y reversión de la perspectiva son sus claves. La única consigna de la empresa es aumentar los beneficios, y si para ello pueden incentivar la delación entre compañeros, la siembra de amenazas, rumores o el "esquirolismo", no duden de que lo harán, como me consta que están haciendo. A las clases humildes les motivaría mucho más que se hiciese justicia y que, todos aquellos que son responsables de nuestras miserias actuales, pagasen con la cárcel y la confiscación de sus bienes. Les motivaría más o les deprimiría menos, según se mire, el comprobar que la crisis se reparte entre todos, según sus recursos e implicación y no te quitan tu vivienda cuando no puedes pagarla. La mente sólo se construye sobre una base de belleza y verdad, y algo del orden de lo patológico se instala en cada uno de nosotros, cuando todo lo que nos rodea no es sino una gran mentira. Aplicar eso que entienden por "inteligencia emocional" requiere el entrenamiento en la "escucha" propio de los psicoanalistas, un saber leer entre líneas y saber separar el trigo de la paja, una sabiduría que requiere mucha formación, aptitudes y experiencia clínica. Un "arte científico" en definitiva. No se trata de modificar nuestras emociones a base de consignas o patrañas, sino de hacerlas conscientes e incluirlas en el caudal del pensamiento, nos gusten o no. Y ya para concluir, quisiera resaltar que la TV nos tiene acostumbrados a un tipo de noticieros que no consiguen sino despertar profundas ansiedades en la gente. Te medio informan de lo que les interesa (al poder,naturalmente), te ocultan el verdadero trasfondo de las cosas y nuncan se analizan las causas o "el per què de tot plegat" (se diría en catalán). Le dejan a uno con un montón de interrogantes y con una visión fragmentada y parcializada de las cosas. Tampoco hay un auténtico seguimiento de los temas. En la segunda parte de este escrito incluyo un amplio fragmento de una sesión de psicoterapia en la que podréis observar como las intervenciones van encaminadas a ayudar a la paciente a clarificar sus emociones, aprehenderlas y comprenderlas de manera que sirvan para su propio crecimiento personal.

"Inteligencia emocional" 2ª Parte. Su uso en el ámbito psicoterapéutico

Se trata de una joven mamá que tiene una niña de 3 años y se lo ha estado pensando mucho antes de solicitar ayuda psicológica. Se encuentra atrapada en una relación de pareja que no funciona, él cobrando el paro que ya se acaba y ella, que acaba de ser despedida en el transcurso de las primeras entrevistas. Queda atrapada en pensamientos circulares que le impiden tomar decisiones, o cuando las toma, se echa atrás a los pocos días. Mantenía una relación ambivalente con un padre ya fallecido y con la madre, la relación siempre ha sido complicada y tensa. Tiene un hermano mayor con el que apenas se relaciona. Cuando se enfada con la pareja pasan varios días o semanas sin dirigirse la palabra. A menudo discuten en presencia de la niña. Se la ve ansiosa y algo deprimida, aunque cuida su aspecto agraciado y deja traslucir detalles propios de alguien con una buena inteligencia. El que le sigue es un material sensible que, normalmente, sólo circula entre profesionales con motivo de supervisiones o congresos, agradeceré su buen tacto y que entendáis que la ambigüedad de algunos datos obedece a la intención de proteger al máximo la identidad de mi paciente, que bautizaremos como Ariadna. Mis respuestas serán transcritas en "negrita" para facilitar su distinción del material aportado por la paciente. Buenos días, lamento no haber venido a mi sesión del viernes, tuve que presentarme a una entrevista de trabajo. Ignoro si se le pasó por la cabeza avisar de que no vendría Sí, lo pensé, pero.... lo siento (me vino a la mente que en las entrevistas previas había utilizado el "lo siento" en numerosas ocasiones, pero como una apostilla vacía de sentido) Da la sensación de que con el "lo siento" tapona usted la posibilidad de pensar por qué no atendió su pensamiento Estuve a punto pero entonces decidí llamar a una muy buena amiga mía que vive en una ciudad del norte de España. Cuando la puse al tanto de mi situación me confesó que, por prudencia, nunca me había dicho nada, pero que siempre había pensado que mi relación con L no tenía futuro. Voy como una moto, estoy bloqueada, tomo una decisión y al poco me arrepiento. Estoy harta de peleas. Le digo a L que se acabó, que voy a hacer las maletas y me voy a marchar a casa de mi madre. Entonces se me pone a llorar, me dice que hará lo que sea para no perderme, que se irá a buscar trabajo cada día, que llevará la niña cada día al colegio. Promesas que no tarda en incumplir. Entonces me da pena, comienzo a dudar de si hago bien, nos quedamos unos días sin hablarnos y hasta la siguiente. Ya no puedo más. Ya me he presentado varias veces con las maletas en casa de mi madre y ella también está harta de mi. Me ha dicho que la próxima vez que me presente ya no salgo. Este estilo de relación ¿recuerda haberla vivido en alguien cercano? Sí. Mis abuelos paternos estaban siempre peleándose. Recuerdo que me llevaron a ver a mi abuelo al hospital y las denuncias a la policía. Mi abuela tenía muy mal carácter. Implicaban y enmerdaban a ambas familias, incluidos a sus hijos, pero luego ellos seguían juntos. De esta guisa continuaron hasta morirse y ahora las familias no se hablan entre sí. ¿Qué edad tenía usted entonces? Unos 6 años. ¿Y qué pensaba ante ese espectáculo? ¿Qué se dijo para sus adentros? Recuerdo que pensaba que eso no me pasaría a mi y me está pasando porque yo hago lo mismo. Mi madre también lo pasa mal y sufre por mi. Quizá cumplió sólo una parte de su deseo, pues en realidad anda siempre peleándose con alguien que no pelea de verdad por usted, que no lucha por un trabajo, que la chantajea con dejarse morir si le abandona Encima, ahora ¿por qué me tengo que fijar en nadie? ¿? Cuando recojo a mi hija del colegio, charlamos un rato con las amigas antes de irnos para casa. Últimamente se ha sumado al grupo un hombre que lleva a su sobrino con mi hija y creo que se ha fijado en mí y yo en él. Me hace reir mucho y tenemos un rato muy agradable todos juntos. Luego me cuesta volver al rollo de casa. Se me ha insinuado si aún sigo con L. Esto es un pueblo, ya debe de saber todo el mundo que estoy mal con mi pareja. La otra tarde se reían todos porque escucharon como mi hija se discutía con ese niño en sus juegos y le había espetado: "Como me enfade haré la maleta y me iré". Los niños se dan cuenta de todo, creo que la estamos perjudicando. Parece que habla de un "fijarse en alguien" con intención de agarrarse. No tengo aún muy claro si es desde su vacío emocional que se siente tan desesperada como para agarrarse al primero que le eche los tejos Bueno, tampoco tanto (agitándose en su asiento). No es de aquellos hombres que te giras para repasarlos, pero no está mal físicamente y me siento muy a gusto en su compañía. En teoría lo tengo muy fácil porque mi madre me ofrece su casa para que esté con la niña hasta que encuentre un apartamento. Pero es que tampoco estoy bien con ella, o sea que si me mudo tendré que espabilarme para salir pronto de su casa. Ella es muy ansiosa, se anticipa a todo. Como usted, que en su ansiedad anticipa el fracaso de sus determinaciones Es que soy un caso. Por otro lado, he ido a probar en un nuevo trabajo y no está mal. El sueldo me pareció aceptable, pero dudo si cogerlo o poner mi propio negocio. Quizá en el fondo anda dudando si crecer o seguir funcionando como una niña que juega a cosas de adultos que no acaba de entender, como no entendía tampoco las peleas de sus abuelos (Ríe y asiente con la cabeza) Otra opción es seguir funcionando como ellos, ese par de adolescentes de 70 "tacos" No, gracias. Creo que prefiero volver a hacer las maletas... Era la primera sesión prácticamente por lo que no hay lugar para interpretaciones justo en el establecimiento de la transferencia. Me limité a hacer algunos señalamientos y a inducir interrogantes que le ayudasen a clarificar sus emociones, a poder discriminar lo que es de su "self" de lo que pertenece a los abuelos. Está inconscientemente repitiendo un modelo de pareja sostenida en el odio y que había sufrido pasivamente en su infancia. Tiene aún un largo recorrido por hacer hasta que deje de pelearse consigo misma, con la figura paterna y fraterna y, como no, con esa madre que sufre por su hija y por su nieta. Gracias por haberme dedicado vuestro valioso tiempo.