Piropo procede del latín "pyropus", aleación de cobre y oro de color rojo brillante, (lo de batir el cobre o el oro lo utilizó Sigmund.Freud como metáfora comparativa entre la psicoterapia y el psicoanálisis) y del griego "pyropos", semejante al fuego, de color encendido. Lisonja, alabanza dicha a una persona, especialmente cumplido halagador dirigido a una mujer. Para mí, el hombre sería el cobre y oro la mujer.
Joan Corominas en su "Diccionario etimológico de la lengua castellana" añade además que el significante "Piropo" daba cuenta de una cierta piedra preciosa. Término este que sufre un requiebro hacia 1843 o principios del siglo XVII, trasladando su sentido al emplearse con frecuencia en tratados y poesías retóricas como símbolo de lo brillante, y luego se empleó como comparación lisonjera para una mujer bonita.
La raíz de la palabra es "piro", que en griego significa fuego. De ahí surgen dos palabras actuales de "curso legal" como "pirotécnica", donde los cohetes serían piropos que dirigimos al cielo o los "anti piréticos", contra el fuego (fiebre) en nuestra cabeza. Ambas acepciones, tanto la de la aleación cobre-oro, como la del fuego me parecen apropiadas para expresar lo que estalla en el impacto de la belleza con quien es capaz de vibrar en ese encuentro. Y tanto me vale entre un niño y una niña, un niño y otro niño, una niña y otra niña, un hombre y un efebo, un hombre y una mujer, un hombre con otro hombre o una mujer con otra mujer.
El requiebro positivo que sufrió la palabra en el siglo XVII, que llegó a causar furor en los tiempos del amor cortés, donde se competía por alcanzar el piropo más bonito y original dedicado a la mujer, podría sufrir un nuevo trallazo en el siglo XXI, esta vez en sentido negativo, ya que algunos gobiernos, como el del partido conservador de España, están barajando la posibilidad de prohibir los piropos por considerarlos ofensivos para la mujer.
Necedad que no hace falta implementar, ya que el piropo está ya en fase de extinción desde que las mujeres decidieron sacarle brillo a su parte masculina. El piropo agoniza por sí mismo al igual que una larga lista de buenos modales, como ceder el asiento a las personas mayores o necesitadas en los transportes públicos, ceder la vez o el paso a las mujeres, no escupir en presencia de los demás ni lanzar porquerías al suelo, apagar las colillas, restregar los gargajos o poner los intermitentes para anunciar una maniobra con el auto. Todo lo que pueda halagar o ayudar a los demás está siendo obviado en la medida que ese gran Otro ha ido perdiendo peso y valoración en un mundo egoísta, insolidario y de comunicación encriptada.
(Continúa en el siguiente título "En contacto con lo ausente, omisión de lo presente. Un fluir sin tiempo)
Escritos de psicología y de opinión de un Psicólogo Clínico formado en Ciencias Sociales y Políticas
viernes, 23 de enero de 2015
En contacto con lo ausente, omisión de lo presente. Un fluir sin historicidad
Quienes llevamos décadas pisoteando las calles hemos podido percibir su progresivo deterioro como espació común. De las casas con puertas entornadas donde accedía uno libremente a pedir algo de aceite, una pizca de sal o perejil, hemos pasado a los fortines con infinitas cerraduras, alarmas varias y vecinos que no te dan ni los buenos días.
La calle ha dejado de ser el lugar de encuentro de los vecinos, de la charla, del cotilleo. Ha dejado de ser esa suerte de espacio transicional, en el sentido winnicotiano, entre lo público y lo privado, esa especie de preconsciente entre lo pulsional reprimido y la conciencia de realidad del mundo y la de cada cual.
El piropo era muchas veces una guisa de carta de presentación que justificaba el acercamiento a una chica y un reto para doblegar la timidez y la intimidación que impone la belleza y encantos de lo femenino para quienes aman a las mujeres (también puede ser de nuestro agrado la parte femenina del hombre).
Haber sido un niño precoz en algunas cosas me perjudicó bastante, y recuerdo que mi primer piropo a una niña me costó un disgusto. El maestro interceptó una misiva que le hice llegar a una niña que me gustaba, a través de las manos de mis compañeros de aula. En el trozo de papel escrito en lápiz podía leerse: "Estapé, eres muy guapa" (la conocía por el apellido). A mis 11 años de edad, mi gallardía fue premiada con un generoso sopapo de mi maestro fascista de turno, que tuvo a bien exponerme al ridículo ante toda la clase.
El último chasco, (y es que no escarmiento) fue hace ya bastantes años, cuando al cruzarme con una hermosa señorita le espeté: "Felicita a tu madre por lo bonita que te ha parido", a lo que respondió ella con otro "piropo" ¡Vete a la mierda, hijo puta!
Si hay algo a lo que no puedo sustraerme es al arrobamiento negativo que me produce la percepción de que tras una fachada tan hermosa, pueda esconderse tanta fealdad. Una mujer bonita usando un lenguaje grosero y vulgar, me produce un violento impacto.
Cierto es que existen piropos de muy mal gusto, soeces e inapropiados, que son auténticos insultos y eso es inadmisible. Pude haber ofendido a esa muchacha sin pretenderlo, caso de ser huérfana.
En ocasiones he conjeturado sobre cómo debe de sentirse una mujer tenida por muy inteligente y que los hombres sólo alaben su belleza. Un ser tan complejo y completo como la mujer está expuesto a este tipo de encrucijadas.
La flamante y profunda psicoanalista lacaniana, cuya belleza irradia inteligencia, la doctora Mercedes de Francisco, menciona en su hermoso libro "Un nuevo amor", la verificación por parte de los estudiosos del tema, de la decadencia de los lazos entre los sujetos, fundamentalmente en los lazos amorosos.
Han visto cómo el amor se ha ido transformando en un acuerdo contractual de mercado, a consecuencia del capitalismo más salvaje y su anudamiento con la ciencia. Ya Freud nos decía que cuando el amor está desvalorizado en una civilización, esto indica que dicha civilización está en decadencia.
El primer piropo humano es la calidez de la mirada del bebé a los ojos de su madre, piropo mutuo, brillo dorado del amor más profundo, resplandor que algunas mujeres han perdido cuando traen al mundo hijos-muñeco-compañía, alejados del deseo y del chispazo amoroso hombre-mujer.
El piropo tiene su origen en el "impacto estético" del que nos hablaba el doctor Donald Meltzer en el encuentro madre-bebé y si es elegante es bien recibido por la mujer en general, salvo alguna machorra feminista, que también las hay. El piropo exalta la belleza y la alegría de vivir y, por tanto, no debiera erradicarse, salvo que pretendamos un mundo aburrido, triste y gris. A modo de conclusión, me gustaría deleitaros con un hermoso "poema-piropo" de Gutierre de Cetina, poeta lírico del siglo XVI.
Madrigales
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.
Salud, amor y piropos para todos, que a los hombres también nos gusta ser halagados.
La calle ha dejado de ser el lugar de encuentro de los vecinos, de la charla, del cotilleo. Ha dejado de ser esa suerte de espacio transicional, en el sentido winnicotiano, entre lo público y lo privado, esa especie de preconsciente entre lo pulsional reprimido y la conciencia de realidad del mundo y la de cada cual.
El piropo era muchas veces una guisa de carta de presentación que justificaba el acercamiento a una chica y un reto para doblegar la timidez y la intimidación que impone la belleza y encantos de lo femenino para quienes aman a las mujeres (también puede ser de nuestro agrado la parte femenina del hombre).
Haber sido un niño precoz en algunas cosas me perjudicó bastante, y recuerdo que mi primer piropo a una niña me costó un disgusto. El maestro interceptó una misiva que le hice llegar a una niña que me gustaba, a través de las manos de mis compañeros de aula. En el trozo de papel escrito en lápiz podía leerse: "Estapé, eres muy guapa" (la conocía por el apellido). A mis 11 años de edad, mi gallardía fue premiada con un generoso sopapo de mi maestro fascista de turno, que tuvo a bien exponerme al ridículo ante toda la clase.
El último chasco, (y es que no escarmiento) fue hace ya bastantes años, cuando al cruzarme con una hermosa señorita le espeté: "Felicita a tu madre por lo bonita que te ha parido", a lo que respondió ella con otro "piropo" ¡Vete a la mierda, hijo puta!
Si hay algo a lo que no puedo sustraerme es al arrobamiento negativo que me produce la percepción de que tras una fachada tan hermosa, pueda esconderse tanta fealdad. Una mujer bonita usando un lenguaje grosero y vulgar, me produce un violento impacto.
Cierto es que existen piropos de muy mal gusto, soeces e inapropiados, que son auténticos insultos y eso es inadmisible. Pude haber ofendido a esa muchacha sin pretenderlo, caso de ser huérfana.
En ocasiones he conjeturado sobre cómo debe de sentirse una mujer tenida por muy inteligente y que los hombres sólo alaben su belleza. Un ser tan complejo y completo como la mujer está expuesto a este tipo de encrucijadas.
La flamante y profunda psicoanalista lacaniana, cuya belleza irradia inteligencia, la doctora Mercedes de Francisco, menciona en su hermoso libro "Un nuevo amor", la verificación por parte de los estudiosos del tema, de la decadencia de los lazos entre los sujetos, fundamentalmente en los lazos amorosos.
Han visto cómo el amor se ha ido transformando en un acuerdo contractual de mercado, a consecuencia del capitalismo más salvaje y su anudamiento con la ciencia. Ya Freud nos decía que cuando el amor está desvalorizado en una civilización, esto indica que dicha civilización está en decadencia.
El primer piropo humano es la calidez de la mirada del bebé a los ojos de su madre, piropo mutuo, brillo dorado del amor más profundo, resplandor que algunas mujeres han perdido cuando traen al mundo hijos-muñeco-compañía, alejados del deseo y del chispazo amoroso hombre-mujer.
El piropo tiene su origen en el "impacto estético" del que nos hablaba el doctor Donald Meltzer en el encuentro madre-bebé y si es elegante es bien recibido por la mujer en general, salvo alguna machorra feminista, que también las hay. El piropo exalta la belleza y la alegría de vivir y, por tanto, no debiera erradicarse, salvo que pretendamos un mundo aburrido, triste y gris. A modo de conclusión, me gustaría deleitaros con un hermoso "poema-piropo" de Gutierre de Cetina, poeta lírico del siglo XVI.
Madrigales
Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.
Salud, amor y piropos para todos, que a los hombres también nos gusta ser halagados.
domingo, 4 de enero de 2015
¿Caligrafía Vs mecanografía?
La progresiva y cada vez más temprana implantación de la informática y sus respectivos dispositivos tecnológicos en la educación escolar está suscitando cierta controversia y numerosos interrogantes en torno a sus posibles consecuencias negativas, o no tan deseables.
La noticia de que en Finlandia, la meca del prestigio educativo, estaban por introducir la mecanografía ya en la educación primaria, ha generado cierto revuelo en los medios informativos. Si dejas pasar unos días antes de aporrear sobre el teclado tus impresiones u opiniones, resulta que ese remolino (trending topic) se ha instalado en torno a otra noticia y te envuelve la sensación de no estar nunca al día. Vivimos en el ahora ya, en la antesala de la urgencia, en la inmediatez apremiante, en un bucle que impide generar pasado y ubica el futuro como una fuente de angustia.
Susanna Hukta, vicepresidenta de la Asociación de Profesores del Idioma Nativo, matizó que se potenciarán las manualidades y el dibujo, dado que la escritura a mano ayuda al desarrollo cognitivo y motor de los niños. Y no sólo al desarrollo cognitivo o instrumental, como trataré de argumentar más adelante en "la letra con sangre entra". Los psicólogos que han trabajado los tests gráficos de personalidad conocen la gran importancia del trazo, no sólo a través de la letra escrita, sino la gran cantidad de información que ofrecen los dibujos hechos por los niños, como el T.A.F o el H.T.P, es decir los dibujos sobre la familia o el famoso "House-tree-person". La riqueza "grafista" acumulada en nuestro interior es nuestro carnet de identidad caracterológico y sin ese acopio de trazos no seríamos quienes somos.
Alguien de El Confidencial relacionaba este cambio de la caligrafía al teclado, como un avance propio de la puesta al día de la educación a las nuevas tecnologías, como en su momento lo fue el abandono de la enseñanza del latín. La comparación en positivo con la eliminación del latín es una de las barbaridades más grandes que he leído, pues dicha amputación ha dañado gravemente, entre otras cosas, la evolución de las Humanidades en nuestro país.
Aparte de ser junto con el griego, el árabe y un buen número de voces de origen indoeuropeo, la base etimológica del español actual, por su estructura sintáctica declinatoria, ofrece modelos de pensamiento lógico y ordenamiento de las ideas con alto razonamiento crítico. No hay más que leer a Horacio y Cicerón, por citar un par de ellos, para percatarse de lo que estoy diciendo. Esa debiera ser la puesta al día de la educación actual, recuperar la capacidad de comprensión, análisis y síntesis que nuestro modelo educativo atrofia o no consigue estimular adecuadamente. Urge recuperar a los clásicos para que lo moderno tenga sentido, de lo contrario seremos una sociedad esquizofrénica.
Cercenar la escritura a mano sería también perjudicial para el cerebro humano en tanto ésta activa la corteza motora del hemisferio cerebral izquierdo y la corteza sensorial de ese mismo lado. Quedan implicadas asimismo áreas temporo-parieto-occipitales, sectores secundarios frontales y parietales, así como sectores terciarios frontales, prefrontales y el cuerpo calloso. Algunos autores creen que la escritura es en realidad, el producto de la conexión de varias áreas del cerebro con el neocortex, aunque aun hay discrepancias respecto a la relación de la escritura con las áreas del lenguaje.
El proceso de construcción espontánea de la escritura, pasa por distintos niveles, siendo el primero de ellos el garabato (aglutinación de significantes indiferenciados). Al inicio, dibujo y escritura no se discriminan y son la misma cosa. Cuando logra separarlos, los dibujos persisten como parte de la escritura, pues para el niño son una misma cosa.
Más adelante consigue separar dibujo y escritura, aunque tiende a utilizar un único significante para varios significados (condensaciones). Le sigue entonces la necesidad de asociar un significante a un único significado, aunque también suelen combinar letras con números.
A su vez se fortalece el desarrollo del lenguaje oral con la emisión y señalamiento de letras o vocales. Se asocian letras a sonidos construyendo sílabas hasta llegar a la escritura convencional en el largo itinerario de incorporación de las reglas ortográficas.
La noticia de que en Finlandia, la meca del prestigio educativo, estaban por introducir la mecanografía ya en la educación primaria, ha generado cierto revuelo en los medios informativos. Si dejas pasar unos días antes de aporrear sobre el teclado tus impresiones u opiniones, resulta que ese remolino (trending topic) se ha instalado en torno a otra noticia y te envuelve la sensación de no estar nunca al día. Vivimos en el ahora ya, en la antesala de la urgencia, en la inmediatez apremiante, en un bucle que impide generar pasado y ubica el futuro como una fuente de angustia.
Susanna Hukta, vicepresidenta de la Asociación de Profesores del Idioma Nativo, matizó que se potenciarán las manualidades y el dibujo, dado que la escritura a mano ayuda al desarrollo cognitivo y motor de los niños. Y no sólo al desarrollo cognitivo o instrumental, como trataré de argumentar más adelante en "la letra con sangre entra". Los psicólogos que han trabajado los tests gráficos de personalidad conocen la gran importancia del trazo, no sólo a través de la letra escrita, sino la gran cantidad de información que ofrecen los dibujos hechos por los niños, como el T.A.F o el H.T.P, es decir los dibujos sobre la familia o el famoso "House-tree-person". La riqueza "grafista" acumulada en nuestro interior es nuestro carnet de identidad caracterológico y sin ese acopio de trazos no seríamos quienes somos.
Alguien de El Confidencial relacionaba este cambio de la caligrafía al teclado, como un avance propio de la puesta al día de la educación a las nuevas tecnologías, como en su momento lo fue el abandono de la enseñanza del latín. La comparación en positivo con la eliminación del latín es una de las barbaridades más grandes que he leído, pues dicha amputación ha dañado gravemente, entre otras cosas, la evolución de las Humanidades en nuestro país.
Aparte de ser junto con el griego, el árabe y un buen número de voces de origen indoeuropeo, la base etimológica del español actual, por su estructura sintáctica declinatoria, ofrece modelos de pensamiento lógico y ordenamiento de las ideas con alto razonamiento crítico. No hay más que leer a Horacio y Cicerón, por citar un par de ellos, para percatarse de lo que estoy diciendo. Esa debiera ser la puesta al día de la educación actual, recuperar la capacidad de comprensión, análisis y síntesis que nuestro modelo educativo atrofia o no consigue estimular adecuadamente. Urge recuperar a los clásicos para que lo moderno tenga sentido, de lo contrario seremos una sociedad esquizofrénica.
Cercenar la escritura a mano sería también perjudicial para el cerebro humano en tanto ésta activa la corteza motora del hemisferio cerebral izquierdo y la corteza sensorial de ese mismo lado. Quedan implicadas asimismo áreas temporo-parieto-occipitales, sectores secundarios frontales y parietales, así como sectores terciarios frontales, prefrontales y el cuerpo calloso. Algunos autores creen que la escritura es en realidad, el producto de la conexión de varias áreas del cerebro con el neocortex, aunque aun hay discrepancias respecto a la relación de la escritura con las áreas del lenguaje.
El proceso de construcción espontánea de la escritura, pasa por distintos niveles, siendo el primero de ellos el garabato (aglutinación de significantes indiferenciados). Al inicio, dibujo y escritura no se discriminan y son la misma cosa. Cuando logra separarlos, los dibujos persisten como parte de la escritura, pues para el niño son una misma cosa.
Más adelante consigue separar dibujo y escritura, aunque tiende a utilizar un único significante para varios significados (condensaciones). Le sigue entonces la necesidad de asociar un significante a un único significado, aunque también suelen combinar letras con números.
A su vez se fortalece el desarrollo del lenguaje oral con la emisión y señalamiento de letras o vocales. Se asocian letras a sonidos construyendo sílabas hasta llegar a la escritura convencional en el largo itinerario de incorporación de las reglas ortográficas.
sábado, 3 de enero de 2015
"La letra con sangre entra" (cont.)
Lejos quedaron los días (años 50 y 60) del mamporro ante el encerado y la mirada asustada de los compañeros cuando uno cometía una falta de ortografía durante el dictado del maestro.
¿Es una cuestión de estética escribir correctamente, o alberga implicaciones más profundas? Estamos constatando una progresiva degradación de "la lettre", de la escritura.
La charlatanería y el pensamiento único fanatizado ha desvitalizado el poder de la palabra escrita, el poder-en-ser del significante inscrito en nuestro interior. Nuestros cuerpos se transforman en superficies bidimensionales, emborronadas y laceradas por múltiples tatuajes que dibujan en la superficie de la piel, cual marca en la res, lo que somos incapaces de inscribir en nuestro interior como representación mental o figurabilidad capaz de dinamizar el mundo simbólico. Ahí radica la gran diferencia entre "vivir de la letra" o "vivir al pie de la letra", lo que implica un notorio empobrecimiento del mundo simbólico y sus consecuencias patológicas para nuestro psiquismo.
El aprendizaje de la escritura y la correcta ortografía incluye la adquisición e implantación de conceptos espaciales (formas geométricas, ángulos, rectas, orientación en el espacio arriba-abajo, derecha-izquierda y la inclusión del tiempo a través de la coma, el punto seguido, dos puntos, punto y aparte y diversas formas de pausa. La relación de todo ello con la construcción de la imagen y esquema corporal son bien sabidas, a lo que debemos sumar las implicaciones en el campo de la ética que se derivan de la identificación con un método que auspicia el acto corrector, el repudio de la falta y la constatación de que no todo vale, de que el mundo de la escritura tiene reglas y normas que deben ser observadas y respetadas.
A este propósito apunta Ernest Gellner en su libro "El arado, la espada y el libro": "Para una ideología social sostenida por la escritura, el énfasis en mandamientos o reglas constituye un modelo mucho mejor que la mera apoteosis de los conceptos".
Fue por medio de la veneración de reglas sagradas en lugar de las formas literalmente platónicas, que la ética basada en la escritura pudo forjar el superego monoteísta. El principal instrumento de lo trascendente fue la escritura, la cual tornaba incorpórea la Palabra y permitía su veneración sin importar el contexto. Una clerecía con conocimiento de la escritura representaba una buena fuente de candidatos para las nuevas burocracias reales.
Al desplazarse el centro de gravedad del ritual a la escritura, como medio para inculcar e imponer las normas culturales, también tuvo que ocurrir un desplazamiento de los conceptos de las reglas o las prescripciones.
¿Estamos de regreso al mundo ritual-totémico aboliendo progresivamente la escritura? Lo iremos viendo, pero lo cierto es que en la práctica clínica cada vez nos encontramos con más pacientes con dificultades de representación mental y capacidad de figurabilidad, lo que nos remite a la clínica del vacío, a los trastornos de la personalidad límite (borderline) o a estructuras y organizaciones psicosomáticas. Espero y deseo que en Finlandia no pasen a la mecanografía hasta que la escritura y la ortografía estén suficientemente implantadas, de lo contrario lo van a pagar muy caro con otra generación de idiotas, y ya llevamos varias.
FELIZ AÑO 2015 A TODOS
¿Es una cuestión de estética escribir correctamente, o alberga implicaciones más profundas? Estamos constatando una progresiva degradación de "la lettre", de la escritura.
La charlatanería y el pensamiento único fanatizado ha desvitalizado el poder de la palabra escrita, el poder-en-ser del significante inscrito en nuestro interior. Nuestros cuerpos se transforman en superficies bidimensionales, emborronadas y laceradas por múltiples tatuajes que dibujan en la superficie de la piel, cual marca en la res, lo que somos incapaces de inscribir en nuestro interior como representación mental o figurabilidad capaz de dinamizar el mundo simbólico. Ahí radica la gran diferencia entre "vivir de la letra" o "vivir al pie de la letra", lo que implica un notorio empobrecimiento del mundo simbólico y sus consecuencias patológicas para nuestro psiquismo.
El aprendizaje de la escritura y la correcta ortografía incluye la adquisición e implantación de conceptos espaciales (formas geométricas, ángulos, rectas, orientación en el espacio arriba-abajo, derecha-izquierda y la inclusión del tiempo a través de la coma, el punto seguido, dos puntos, punto y aparte y diversas formas de pausa. La relación de todo ello con la construcción de la imagen y esquema corporal son bien sabidas, a lo que debemos sumar las implicaciones en el campo de la ética que se derivan de la identificación con un método que auspicia el acto corrector, el repudio de la falta y la constatación de que no todo vale, de que el mundo de la escritura tiene reglas y normas que deben ser observadas y respetadas.
A este propósito apunta Ernest Gellner en su libro "El arado, la espada y el libro": "Para una ideología social sostenida por la escritura, el énfasis en mandamientos o reglas constituye un modelo mucho mejor que la mera apoteosis de los conceptos".
Fue por medio de la veneración de reglas sagradas en lugar de las formas literalmente platónicas, que la ética basada en la escritura pudo forjar el superego monoteísta. El principal instrumento de lo trascendente fue la escritura, la cual tornaba incorpórea la Palabra y permitía su veneración sin importar el contexto. Una clerecía con conocimiento de la escritura representaba una buena fuente de candidatos para las nuevas burocracias reales.
Al desplazarse el centro de gravedad del ritual a la escritura, como medio para inculcar e imponer las normas culturales, también tuvo que ocurrir un desplazamiento de los conceptos de las reglas o las prescripciones.
¿Estamos de regreso al mundo ritual-totémico aboliendo progresivamente la escritura? Lo iremos viendo, pero lo cierto es que en la práctica clínica cada vez nos encontramos con más pacientes con dificultades de representación mental y capacidad de figurabilidad, lo que nos remite a la clínica del vacío, a los trastornos de la personalidad límite (borderline) o a estructuras y organizaciones psicosomáticas. Espero y deseo que en Finlandia no pasen a la mecanografía hasta que la escritura y la ortografía estén suficientemente implantadas, de lo contrario lo van a pagar muy caro con otra generación de idiotas, y ya llevamos varias.
FELIZ AÑO 2015 A TODOS
lunes, 24 de noviembre de 2014
Anuncio televisivo Lotería de Navidad 2014, otra mirada
Este año no se vende magia, sino realismo con ciertos tintes de solidaridad. Se comenta que media España ha llorado con este reclamo publicitario, dato este que evidencia lo mal que estamos económica y emocionalmente, no por el hecho en sí de llorar, que muestra nuestra gran sensibilidad y capacidad de ponerse en el lugar del otro, sino por el hecho de que somos un país triste y desesperado.
Si nos toca la fibra es porque nos sentimos identificados con toda esta gente que pierde su hogar, que no tienen ningún ingreso monetario en casa y están pasando hambre. Hambre de humanidad y fraternidad, que el pueblo reclama para con sus políticos, más preocupados en preservar su poltrona y las prebendas para sus familiares.
Un hombre ajado por el tiempo y el sufrimiento mantiene la mirada perdida hacia la esquina de la calle de enfrente, desde donde procede un gran alboroto. El bar, sito a escasos metros de su casa, parece haber sido agraciado con el Gordo de la Lotería de Navidad, de la que él no posee ningún décimo ni participación.
Su abnegada esposa, una de esas muchas que hacen filigranas para llegar a fin de mes con la pensión de miseria de su marido, le anima a que se sume a la fiesta y baje al santuario de la diosa fortuna.
Esa cónyuge continente de la angustia y depresión de su pareja y de la suya propia, representa la auténtica suerte en esos hogares donde alguien cuenta las horas del día mirando por la ventana, hacia una calle donde presupone que circula la vida y la esperanza, ajenas a él, desde un panóptico interior de un ser que se vive a sí mismo como lleno de objetos desfallecientes, desvitalizados y carentes de sentido.
Hemos construido una sociedad que despilfarra bienes materiales, talento a raudales y también vidas humanas, de las que prescinde. Ese hombre de aspecto descuidado, impotente y deprimido escucha a su mujer y se dirige pausadamente a su hemeroteca del diario impreso y del café diario.
Millones de personas quieren formar parte de ese reducido grupo de "PPSOES" que bailan y celebran no participar de la crisis y vivir en la abundancia del cuerno de oro.
El dueño del bar pone esa mirada piadosa, caritativa, honesta y solidaria que la pandilla política delincuente es incapaz de ofrecer. Parece conformarse con las propinas y con la alegría de los demás. Esa es su suerte y su virtud; para su vecino, que observa el contenido del sobre como si presenciase a Dios mismamente, ese pellizco de dinero, quizá le evite un posible desahucio.
Un anuncio hecho con mucha psicología al servicio de un Amo, que aprieta pero no ahoga, y afloja un pelín la cuerda cuando ya no se aguanta más. Como quiera que los recortes alcanzan también a los premiados por la lotería, no olvidéis de oclusionar la boca un 20% cuando explotéis de alegría.
Si nos toca la fibra es porque nos sentimos identificados con toda esta gente que pierde su hogar, que no tienen ningún ingreso monetario en casa y están pasando hambre. Hambre de humanidad y fraternidad, que el pueblo reclama para con sus políticos, más preocupados en preservar su poltrona y las prebendas para sus familiares.
Un hombre ajado por el tiempo y el sufrimiento mantiene la mirada perdida hacia la esquina de la calle de enfrente, desde donde procede un gran alboroto. El bar, sito a escasos metros de su casa, parece haber sido agraciado con el Gordo de la Lotería de Navidad, de la que él no posee ningún décimo ni participación.
Su abnegada esposa, una de esas muchas que hacen filigranas para llegar a fin de mes con la pensión de miseria de su marido, le anima a que se sume a la fiesta y baje al santuario de la diosa fortuna.
Esa cónyuge continente de la angustia y depresión de su pareja y de la suya propia, representa la auténtica suerte en esos hogares donde alguien cuenta las horas del día mirando por la ventana, hacia una calle donde presupone que circula la vida y la esperanza, ajenas a él, desde un panóptico interior de un ser que se vive a sí mismo como lleno de objetos desfallecientes, desvitalizados y carentes de sentido.
Hemos construido una sociedad que despilfarra bienes materiales, talento a raudales y también vidas humanas, de las que prescinde. Ese hombre de aspecto descuidado, impotente y deprimido escucha a su mujer y se dirige pausadamente a su hemeroteca del diario impreso y del café diario.
Millones de personas quieren formar parte de ese reducido grupo de "PPSOES" que bailan y celebran no participar de la crisis y vivir en la abundancia del cuerno de oro.
El dueño del bar pone esa mirada piadosa, caritativa, honesta y solidaria que la pandilla política delincuente es incapaz de ofrecer. Parece conformarse con las propinas y con la alegría de los demás. Esa es su suerte y su virtud; para su vecino, que observa el contenido del sobre como si presenciase a Dios mismamente, ese pellizco de dinero, quizá le evite un posible desahucio.
Un anuncio hecho con mucha psicología al servicio de un Amo, que aprieta pero no ahoga, y afloja un pelín la cuerda cuando ya no se aguanta más. Como quiera que los recortes alcanzan también a los premiados por la lotería, no olvidéis de oclusionar la boca un 20% cuando explotéis de alegría.
martes, 21 de octubre de 2014
Tarjetas opacas para gente opaca. ¿Padecen los españoles el síndrome de Nagasaki?
El síndrome en cuestión podría definirse de la siguiente manera: (....) lo hecho una vez puede repetirse muchas veces con pruritos cada vez más débiles; a cada caso sucesivo mayor, mayor naturalidad e informalidad, y menos deliberaciones o motivos.
Günther Anders, desarrollador de este síndrome, explica de esta manera la progresiva desensibilización frente a lo monstruoso, a través de una especie de habituación y acomodación a cualquier cosa, por ignominiosa que sea: "si aquello a lo que propiamente habría que reaccionar se torna desmesurado, también nuestra capacidad de sentir desfallece. Ya afecte esta "desmesura" a proyectos, logros productivos o acciones realizadas, el "demasiado grande" nos deja fríos, o mejor dicho, ni siquiera fríos, sino completamente indiferentes: nos convertimos en "analfabetos emocionales", que enfrentados a textos demasiado grandes, somos ya incapaces de reconocer lo que tenemos ante sí.
Seis millones no es para nosotros más que un simple número, mientras que la evocación del asesinato de diez personas quizá cause todavía alguna resonancia en nosotros, y el asesinato de un sólo ser humano nos llene de horror" (1)
Anders pone el dedo en la llaga al postular que nos encontramos ante un desfallecimiento que tiene una consecuencia trágica: la de hacer posible la repetición de lo peor. Y ello sucede porque lo que desfallece es el sentimiento de responsabilidad. Anders sostiene que cuanto más complejo se hace el aparato en el que estamos inmersos, cuanto mayores son sus efectos, tanto menor es la visión que tenemos de los mismos y tanto más se complica nuestra posibilidad de comprender los procesos de los que formamos parte o de entender realmente lo que está en juego en ellos.
Hemos pasado de ver el rostro asustado e iracundo de quien estaba a punto de atravesarnos con su bayoneta en las trincheras de la 1ª Guerra Mundial, a unos padres (pues la mayoría de víctimas de las guerras actuales son civiles) desgarrados por el despedazamiento de su hijo a cargo de un ligero aeroplano (dron) sin piloto, pero cargado de bombas y radares. Muerte ejecutada a larga distancia por sistemas informatizados, que requieren la supervisión de unos señores que han programado el ataque en su horario laboral y que se irán a comer tan tranquilos sin ser conscientes de las atrocidades cometidas.
Nadie vió caer la bomba, nadie asume en su conciencia la muerte de esos inocentes ni de la injusticia de la guerra en sí, por inevitables que sean. Nunca hubieron tantos Poncio Pilatos sueltos como en los tiempos que corren, ni fueron tan grandes las albercas donde lavarse las manos manchadas de sangre.
Retomando el síndrome de Nagasaki, ya da igual sin son 87 o 5000 los beneficiarios de las tarjetas negras de Caja Madrid o Bankia, que yo rebautizaría como "Tarjeta Papá Noël & Alí-Babá".
La indignación ya no puede crecer más en función del número de ladrones, ni de la cuantía de lo robado. Nuestro aparato mental no está preparado para soportar semejantes incrementos de rabia e impotencia y opta por desconectarse. Al igual que un excesivo incremento del dolor físico nos conduce al desmayo y pérdida de conciencia. No voy a repetir ese tópico mentiroso de que la Naturaleza es sabia; pues de lo contrario no estaríamos en el mundo, salvo el reino vegetal y el animal. La especie humana es necia, cobarde y miedosa.
¿Padece España el síndrome de Nagasaki? ¿Estamos ya anestesiados ante tanta corrupción y maldad?
¿Nos hemos inmunizado totalmente contra la reacción y nos volvemos cómplices de los delincuentes en ese invisible puente aéreo de Nagasaki a Estocolmo? ¿Podremos despertar? Claro que PODEMOS.
(1). Anders, G. Nosotros los hijos de Eichmann.
Muchos de los datos los he obtenido de este estupendo libro que acaba de publicar el Dr.Josep Moya, titulado: "Maldad, culpa y responsabilidad". Os lo recomiendo.
Günther Anders, desarrollador de este síndrome, explica de esta manera la progresiva desensibilización frente a lo monstruoso, a través de una especie de habituación y acomodación a cualquier cosa, por ignominiosa que sea: "si aquello a lo que propiamente habría que reaccionar se torna desmesurado, también nuestra capacidad de sentir desfallece. Ya afecte esta "desmesura" a proyectos, logros productivos o acciones realizadas, el "demasiado grande" nos deja fríos, o mejor dicho, ni siquiera fríos, sino completamente indiferentes: nos convertimos en "analfabetos emocionales", que enfrentados a textos demasiado grandes, somos ya incapaces de reconocer lo que tenemos ante sí.
Seis millones no es para nosotros más que un simple número, mientras que la evocación del asesinato de diez personas quizá cause todavía alguna resonancia en nosotros, y el asesinato de un sólo ser humano nos llene de horror" (1)
Anders pone el dedo en la llaga al postular que nos encontramos ante un desfallecimiento que tiene una consecuencia trágica: la de hacer posible la repetición de lo peor. Y ello sucede porque lo que desfallece es el sentimiento de responsabilidad. Anders sostiene que cuanto más complejo se hace el aparato en el que estamos inmersos, cuanto mayores son sus efectos, tanto menor es la visión que tenemos de los mismos y tanto más se complica nuestra posibilidad de comprender los procesos de los que formamos parte o de entender realmente lo que está en juego en ellos.
Hemos pasado de ver el rostro asustado e iracundo de quien estaba a punto de atravesarnos con su bayoneta en las trincheras de la 1ª Guerra Mundial, a unos padres (pues la mayoría de víctimas de las guerras actuales son civiles) desgarrados por el despedazamiento de su hijo a cargo de un ligero aeroplano (dron) sin piloto, pero cargado de bombas y radares. Muerte ejecutada a larga distancia por sistemas informatizados, que requieren la supervisión de unos señores que han programado el ataque en su horario laboral y que se irán a comer tan tranquilos sin ser conscientes de las atrocidades cometidas.
Nadie vió caer la bomba, nadie asume en su conciencia la muerte de esos inocentes ni de la injusticia de la guerra en sí, por inevitables que sean. Nunca hubieron tantos Poncio Pilatos sueltos como en los tiempos que corren, ni fueron tan grandes las albercas donde lavarse las manos manchadas de sangre.
Retomando el síndrome de Nagasaki, ya da igual sin son 87 o 5000 los beneficiarios de las tarjetas negras de Caja Madrid o Bankia, que yo rebautizaría como "Tarjeta Papá Noël & Alí-Babá".
La indignación ya no puede crecer más en función del número de ladrones, ni de la cuantía de lo robado. Nuestro aparato mental no está preparado para soportar semejantes incrementos de rabia e impotencia y opta por desconectarse. Al igual que un excesivo incremento del dolor físico nos conduce al desmayo y pérdida de conciencia. No voy a repetir ese tópico mentiroso de que la Naturaleza es sabia; pues de lo contrario no estaríamos en el mundo, salvo el reino vegetal y el animal. La especie humana es necia, cobarde y miedosa.
¿Padece España el síndrome de Nagasaki? ¿Estamos ya anestesiados ante tanta corrupción y maldad?
¿Nos hemos inmunizado totalmente contra la reacción y nos volvemos cómplices de los delincuentes en ese invisible puente aéreo de Nagasaki a Estocolmo? ¿Podremos despertar? Claro que PODEMOS.
(1). Anders, G. Nosotros los hijos de Eichmann.
Muchos de los datos los he obtenido de este estupendo libro que acaba de publicar el Dr.Josep Moya, titulado: "Maldad, culpa y responsabilidad". Os lo recomiendo.
viernes, 10 de octubre de 2014
¿Cristianismo versus Islamismo?
Todas las religiones tienden a expansionarse bajo el precepto de que poseen una semilla verdad (la única con derecho a germinar), que debe encontrar nuevas tierras donde ser abonada.
Los católicos condujeron sus cruzadas hasta Jerusalén y diseminaron a sus misioneros a lo largo y ancho de este mundo.
El Islam hizo lo propio y su expansión por Europa fue frenada en el sur de Francia (Poitiers), al tiempo que "Alá-rgaron" su Alcorán por amplias zonas de Asia y África.
La civilización occidental, vamos a llamar moderna, industrializada, alienante y consumista, choca con la cultura islámica, apegada a sus ancestrales tradiciones, al comercio general y a una industria más bien ligera y manufacturera, salvo contadas excepciones.
Que nuestra mente prejuiciosa no nos induzca a pensar que la conocida como civilización tecnológica es superior a la suya, más anclada en el Antiguo Régimen. De hecho en aras a esa modernidad, nos estamos cargando el planeta y a la mayoría de sus especies.
En la sociedad de las etiquetas en la que vivimos, un niño movido, agitado o excitado, ya no es un niño sino un TDA, el que bebe con cierta frecuencia, un borracho, y el que fuma más "petas" de la cuenta, un porrero o drogata. El que coloca bombas no es un "bombero" (es broma), sino un terrorista.
Reducimos las personas a una etiqueta, a una caricatura o a un código, vaciándola de toda su complejidad y riqueza de matices. Es más fácil desplazar el odio hacia unos cuantos "terroristas" que analizar el entramado de causas-efectos que trasladan los muertos de Bagdad a un tren de cercanías en Atocha (Madrid). Unas víctimas conducen a otras en una invisible cadena metonímica.
Pero con ese hilo discursivo habría que pedir responsabilidades a determinadas personas con nombres y apellidos y el causante no los pone ni el terrorista tampoco. Les mató el anonimato, como ahora nos mata nuestra desidia, codicia y maldad con África, a través del ébola. La globalización tecnológica no puede ir separada de la globalización del reparto de la riqueza y de la justicia, de lo contrario globalizaremos la destrucción y la muerte, que parece ser el camino elegido por ciertas élites.
Como quiera que los terroristas proliferan como setas, ahora ya no son una colla de desperdigados, sino que han accedido al estatus de Estado a través de su propio proceso de globalización de respuesta a la globalización del llamado primer mundo.
Se enarbola en los informativos la palabra YIHAD islámica como sinónimo del reino infernal de Pandemónium, cuando en realidad, si nos remitimos a las fuentes que ya manaban en el S.X, podemos beber en el cuenco de las manos del sabio Avicena, la siguiente descripción:
"Para el ejercicio concreto del poder se necesitan además dos virtudes principales: capacidad de mando y sabiduría (hoy en día son optativas); cuando estas virtudes faltan en el gobernante, es lícita su deposición, aunque no obligatoria (por eso nuestro presidente no dimite).
Las sociedades que no estén regidas por la ley o que estén gobernadas por tiranos (los ha habido siempre) deben encaminarse hacia un gobierno legítimo; de persistir en la injusta organización o en su régimen tiránico, DEBEN SER COMBATIDAS Y DESTRUIDAS POR LA FUERZA (YIHAD).
El fin de esta es idéntico al de las medidas coercitivas y a las leyes generales: RESTAURAR EL ORDEN ALTERADO Y EVITAR LA DESTRUCCIÓN DE LA UNIDAD Y EL ORDEN COMÚN, MANTENIENDO EL EQUILIBRIO INTERNACIONAL, NACIONAL E INDIVIDUAL QUE CONSTITUYE LA JUSTICIA, LA MÁS ALTA DE TODAS LAS VIRTUDES, cuya misión consiste en promover, proteger y controlar todas las actividades convenientes al perfeccionamiento humano".
Según se deduce del texto avicénico, rabiosamente actual, la YIHAD islámica pretende recuperar la esencia pura del Islam, desprovista de las contaminaciones degradantes y alienantes de Occidente. Antes de acabar este escrito he visto en TV que circula por internet un vídeo de muy mal gusto y pésima calidad humana, que trata de ridiculizar las tradiciones islámicas, poniendo lo nuestro "moderno" como modelo. O sea que dejadme la Mezquita de Córdoba como estaba y no amancebadla con catedrales cristianas, ¡menudo engendro!.
Que los lugares polvorientos, inhóspitos y repletos de gentes andrajosas que nos muestran a diario los noticieros, provinientes de Afganistán, Irak, Siria o Egipto, no nos muevan a confusión pensando que son pueblos atrasados, incultos e inferiores a nosotros. ¡Ojo! Son pobres en lo material (también nosotros tenemos mucha pobreza), pero tras ellos y en sus espíritus hay una cultura milenaria (persas, asirios, babilonios, shiís, sunís, egipcios y un largo etcétera), una sabiduría ancestral y un saber vivir y gozar del mundo y de las cosas realmente importantes de la vida, que para nosotros querríamos en nuestra sociedad alienada y aborregada en el egoísmo materialista, el egocentrismo y la anulación del sujeto, en la que estamos inmersos. GLOBALICEMOS EL ENRIQUECIMIENTO MUTUO Y EL RESPETO POR LAS DIFERENCIAS. MALDITOS SEAN QUIENES PROPAGAN EL MAL Y EL ODIO POR EL MUNDO, ESTÉN EN EL BANDO QUE ESTÉN.
Los católicos condujeron sus cruzadas hasta Jerusalén y diseminaron a sus misioneros a lo largo y ancho de este mundo.
El Islam hizo lo propio y su expansión por Europa fue frenada en el sur de Francia (Poitiers), al tiempo que "Alá-rgaron" su Alcorán por amplias zonas de Asia y África.
La civilización occidental, vamos a llamar moderna, industrializada, alienante y consumista, choca con la cultura islámica, apegada a sus ancestrales tradiciones, al comercio general y a una industria más bien ligera y manufacturera, salvo contadas excepciones.
Que nuestra mente prejuiciosa no nos induzca a pensar que la conocida como civilización tecnológica es superior a la suya, más anclada en el Antiguo Régimen. De hecho en aras a esa modernidad, nos estamos cargando el planeta y a la mayoría de sus especies.
En la sociedad de las etiquetas en la que vivimos, un niño movido, agitado o excitado, ya no es un niño sino un TDA, el que bebe con cierta frecuencia, un borracho, y el que fuma más "petas" de la cuenta, un porrero o drogata. El que coloca bombas no es un "bombero" (es broma), sino un terrorista.
Reducimos las personas a una etiqueta, a una caricatura o a un código, vaciándola de toda su complejidad y riqueza de matices. Es más fácil desplazar el odio hacia unos cuantos "terroristas" que analizar el entramado de causas-efectos que trasladan los muertos de Bagdad a un tren de cercanías en Atocha (Madrid). Unas víctimas conducen a otras en una invisible cadena metonímica.
Pero con ese hilo discursivo habría que pedir responsabilidades a determinadas personas con nombres y apellidos y el causante no los pone ni el terrorista tampoco. Les mató el anonimato, como ahora nos mata nuestra desidia, codicia y maldad con África, a través del ébola. La globalización tecnológica no puede ir separada de la globalización del reparto de la riqueza y de la justicia, de lo contrario globalizaremos la destrucción y la muerte, que parece ser el camino elegido por ciertas élites.
Como quiera que los terroristas proliferan como setas, ahora ya no son una colla de desperdigados, sino que han accedido al estatus de Estado a través de su propio proceso de globalización de respuesta a la globalización del llamado primer mundo.
Se enarbola en los informativos la palabra YIHAD islámica como sinónimo del reino infernal de Pandemónium, cuando en realidad, si nos remitimos a las fuentes que ya manaban en el S.X, podemos beber en el cuenco de las manos del sabio Avicena, la siguiente descripción:
"Para el ejercicio concreto del poder se necesitan además dos virtudes principales: capacidad de mando y sabiduría (hoy en día son optativas); cuando estas virtudes faltan en el gobernante, es lícita su deposición, aunque no obligatoria (por eso nuestro presidente no dimite).
Las sociedades que no estén regidas por la ley o que estén gobernadas por tiranos (los ha habido siempre) deben encaminarse hacia un gobierno legítimo; de persistir en la injusta organización o en su régimen tiránico, DEBEN SER COMBATIDAS Y DESTRUIDAS POR LA FUERZA (YIHAD).
El fin de esta es idéntico al de las medidas coercitivas y a las leyes generales: RESTAURAR EL ORDEN ALTERADO Y EVITAR LA DESTRUCCIÓN DE LA UNIDAD Y EL ORDEN COMÚN, MANTENIENDO EL EQUILIBRIO INTERNACIONAL, NACIONAL E INDIVIDUAL QUE CONSTITUYE LA JUSTICIA, LA MÁS ALTA DE TODAS LAS VIRTUDES, cuya misión consiste en promover, proteger y controlar todas las actividades convenientes al perfeccionamiento humano".
Según se deduce del texto avicénico, rabiosamente actual, la YIHAD islámica pretende recuperar la esencia pura del Islam, desprovista de las contaminaciones degradantes y alienantes de Occidente. Antes de acabar este escrito he visto en TV que circula por internet un vídeo de muy mal gusto y pésima calidad humana, que trata de ridiculizar las tradiciones islámicas, poniendo lo nuestro "moderno" como modelo. O sea que dejadme la Mezquita de Córdoba como estaba y no amancebadla con catedrales cristianas, ¡menudo engendro!.
Que los lugares polvorientos, inhóspitos y repletos de gentes andrajosas que nos muestran a diario los noticieros, provinientes de Afganistán, Irak, Siria o Egipto, no nos muevan a confusión pensando que son pueblos atrasados, incultos e inferiores a nosotros. ¡Ojo! Son pobres en lo material (también nosotros tenemos mucha pobreza), pero tras ellos y en sus espíritus hay una cultura milenaria (persas, asirios, babilonios, shiís, sunís, egipcios y un largo etcétera), una sabiduría ancestral y un saber vivir y gozar del mundo y de las cosas realmente importantes de la vida, que para nosotros querríamos en nuestra sociedad alienada y aborregada en el egoísmo materialista, el egocentrismo y la anulación del sujeto, en la que estamos inmersos. GLOBALICEMOS EL ENRIQUECIMIENTO MUTUO Y EL RESPETO POR LAS DIFERENCIAS. MALDITOS SEAN QUIENES PROPAGAN EL MAL Y EL ODIO POR EL MUNDO, ESTÉN EN EL BANDO QUE ESTÉN.
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