Como quiera que hace tiempo que no os incluyo poesías intercaladas con mis escritos de opinión, voy a hacerlo esta vez con tres de los seis poemas que llevo escritos del que será mi tercer libro de poemas, cuyo título figura en la entrada. Son malos tiempos para la poesía, para el psicoanálisis y para cualquier investigación que busque la verdad en nosotros mismos, pero no por ello voy a dejar de escribir, ni voy a dejar de creer en nuestras posibilidades como seres creativos y con gran capacidad de amar.
I
El barreño boca abajo,
escondite a la sombra,
retumba latón de soledad
si para amar no hay atajo.
Sin propósito el viento me nombra
y la luna dibuja con desparpajo
la silueta de dos niños abrazados,
ya la lagartija añora el escupitajo.
II
En Wells-next-the-sea
las gaviotas volaban republicanas,
en apenas diecinueve aletazos
por la vida. Allá comprendí
la mansedumbre de la Costa Brava.
Pastiches de memoria,
esquirlas de un atardecer
que vestía de oscuro el instante.
Alguien musita mi historia,
ese de mí, aún por conocer.
III
De niño asistí a mi entierro en Ur,
vislumbro un impreciso cortejo
de vivos casi muertos. Se dice que tú
con mis dados sacaste tres seises,
que no fue Dios con un tejo.
De oca a oca siempre me toca
caer de patitas en el pozo,
habría preferido sacar un ful
a una asimétrica pareja
de mis partes muertas sin gozo.
Escritos de psicología y de opinión de un Psicólogo Clínico formado en Ciencias Sociales y Políticas
martes, 9 de julio de 2013
sábado, 8 de junio de 2013
Somos una sociedad violenta y agresiva
A propósito de la homofobia en las escuelas, Rosa Montero escribía en El País, el pasado mes de mayo: "cualquier cosa que te separe de la masa puede hacerte víctima de su envidia o de sus miedos" (totalmente de acuerdo con ella). Si hablamos de fobias o filias, vamos a ir a parar ineluctablemente a nuestras angustias más profundas y a sus posibles objetos de desplazamiento.
En las fobias como "miedo a algo" hay siempre un sustrato de angustia cuyo origen nos es desconocido (inconsciente), y que desplazamos como objetos receptores de la misma: a los ascensores y lugares cerrados (claustrofobia), a los espacios abiertos, la calle (agorafobia), a la oscuridad, a la luz, a los alimentos, al sexo, a los animales, a las personas, y así seguiríamos con una larga lista, ampliable también a las filias.
Si reacciono fóbicamente a tu homosexualidad es porque temo "afiliarme" a ella o descubrirla en mí. En las aulas de nuestros colegios se arremete con fiereza contra el que tiene tendencias sexuales que se apartan de la heterosexualidad, pero también se ataca al empollón, acusado de "traidor" ¿de qué supuesta causa?. Tengo un niño en terapia que me hablaba el otro día de la manía que le tienen al micro grupo de los empollones de la clase. ¿Es que las ovejas que balan "báa" en lugar de "bée" no pertenecen al mismo rebaño?, ¿son las negras?, ¿Es que ambos extremos de la famosa campana de Gauss no pertenecen también a la misma campana?
Para ser aceptado por las mayorías en los tiempos que corren, hay que ser un mediocre, una "choni", un "garrulo", o uno de esos especímenes inclasificables que desfilan por G.H. El niño del que os hablaba utilizó la palabra "manía" en sustitución de envidia, que sería la más apropiada, pero tampoco se alejó demasiado del tema que nos ocupa (violencia/locura), ya que manía es sinónimo de locura y un derivado de "máinomai" que significa "estoy loco" (en griego clásico), de ahí que manicomio provenga de "mani" (los locos) y de "komeo" (yo cuido).
Algun@s sacrifican su singularidad con tal de no ser rechazados por el rebaño y es que, la angustia de no ser querido o aceptado es muy devastadora. Como también lo es la que sufren los niños acosados, cuyas vidas se convierten en auténticos infiernos, llegando incluso al suicidio como única escapatoria.
En mis escritos entre el 2009 y el 2011, ya hablaba de la necesidad de introducir LA ESCUCHA en nuestra sociedad, como una acción liberadora de tensiones y canalizadora de las contradicciones y fricciones que generan las injusticias y desigualdades inherentes a nuestro sistema social de convivencia. Pero la escucha presupone la aceptación de la posibilidad de ser modificado por el otro, cosa que no ocurre en la mayoría de tertulias televisivas, donde cada cual se parapeta en sus convicciones y creencias.
No sólo no han mejorado las cosas en estos últimos años, sino que han empeorado notablemente. Temas como la homofobia en las aulas no se arreglan con Decretos Ley ni con mayor dureza policial, como tampoco sirven para nada las órdenes de alejamiento, cuando un hombre ya ha decidido matar a su mujer. ¿Quién les ha escuchado previamente a ambos? ¿Quién se hizo cargo de la mediación en el conflicto?
Una sociedad que nos borra como sujetos en la atención médico psicológica, no puede exigir que nos comportemos como tales. A todo esto hay que añadir que los grupos (pandillas), pierden grados de subjetividad y control cuando actúan como tales, por lo que la dinámica de los grupos (supuesto básico) empeora las cosas cuando están dirigidos por líderes patológicos, o el matón asustado de turno.
El tema es harto complejo, pero, en todo caso, no se remeda únicamente desde la ley o la intervención policial, sino que hay que hacer todo un trabajo asambleario de base que empiece por el seno de las familias y se extienda a los colegios y aulas universitarias, a los lugares de trabajo y a todos los ámbitos donde los hombres se reúnen para, supuestamente, mejorar la sociedad. Asambleas de vecinos, de pueblos, de regiones, de naciones, de todos aquellos que queremos un mundo mejor, más justo y solidario.
En las fobias como "miedo a algo" hay siempre un sustrato de angustia cuyo origen nos es desconocido (inconsciente), y que desplazamos como objetos receptores de la misma: a los ascensores y lugares cerrados (claustrofobia), a los espacios abiertos, la calle (agorafobia), a la oscuridad, a la luz, a los alimentos, al sexo, a los animales, a las personas, y así seguiríamos con una larga lista, ampliable también a las filias.
Si reacciono fóbicamente a tu homosexualidad es porque temo "afiliarme" a ella o descubrirla en mí. En las aulas de nuestros colegios se arremete con fiereza contra el que tiene tendencias sexuales que se apartan de la heterosexualidad, pero también se ataca al empollón, acusado de "traidor" ¿de qué supuesta causa?. Tengo un niño en terapia que me hablaba el otro día de la manía que le tienen al micro grupo de los empollones de la clase. ¿Es que las ovejas que balan "báa" en lugar de "bée" no pertenecen al mismo rebaño?, ¿son las negras?, ¿Es que ambos extremos de la famosa campana de Gauss no pertenecen también a la misma campana?
Para ser aceptado por las mayorías en los tiempos que corren, hay que ser un mediocre, una "choni", un "garrulo", o uno de esos especímenes inclasificables que desfilan por G.H. El niño del que os hablaba utilizó la palabra "manía" en sustitución de envidia, que sería la más apropiada, pero tampoco se alejó demasiado del tema que nos ocupa (violencia/locura), ya que manía es sinónimo de locura y un derivado de "máinomai" que significa "estoy loco" (en griego clásico), de ahí que manicomio provenga de "mani" (los locos) y de "komeo" (yo cuido).
Algun@s sacrifican su singularidad con tal de no ser rechazados por el rebaño y es que, la angustia de no ser querido o aceptado es muy devastadora. Como también lo es la que sufren los niños acosados, cuyas vidas se convierten en auténticos infiernos, llegando incluso al suicidio como única escapatoria.
En mis escritos entre el 2009 y el 2011, ya hablaba de la necesidad de introducir LA ESCUCHA en nuestra sociedad, como una acción liberadora de tensiones y canalizadora de las contradicciones y fricciones que generan las injusticias y desigualdades inherentes a nuestro sistema social de convivencia. Pero la escucha presupone la aceptación de la posibilidad de ser modificado por el otro, cosa que no ocurre en la mayoría de tertulias televisivas, donde cada cual se parapeta en sus convicciones y creencias.
No sólo no han mejorado las cosas en estos últimos años, sino que han empeorado notablemente. Temas como la homofobia en las aulas no se arreglan con Decretos Ley ni con mayor dureza policial, como tampoco sirven para nada las órdenes de alejamiento, cuando un hombre ya ha decidido matar a su mujer. ¿Quién les ha escuchado previamente a ambos? ¿Quién se hizo cargo de la mediación en el conflicto?
Una sociedad que nos borra como sujetos en la atención médico psicológica, no puede exigir que nos comportemos como tales. A todo esto hay que añadir que los grupos (pandillas), pierden grados de subjetividad y control cuando actúan como tales, por lo que la dinámica de los grupos (supuesto básico) empeora las cosas cuando están dirigidos por líderes patológicos, o el matón asustado de turno.
El tema es harto complejo, pero, en todo caso, no se remeda únicamente desde la ley o la intervención policial, sino que hay que hacer todo un trabajo asambleario de base que empiece por el seno de las familias y se extienda a los colegios y aulas universitarias, a los lugares de trabajo y a todos los ámbitos donde los hombres se reúnen para, supuestamente, mejorar la sociedad. Asambleas de vecinos, de pueblos, de regiones, de naciones, de todos aquellos que queremos un mundo mejor, más justo y solidario.
jueves, 6 de junio de 2013
Nuestro "compromiso" de Caspe (Zaragoza)
Los pueblos que se alzan sobre colinas y murallas naturales, suelen tener un cierto encanto y abolengo, y más aún si, como en el caso de Caspe, poseen una hermosa Colegiata y un pesado libro de historia sobre los hombros. Tuvieron su momento de gloria y el reto del presente es no adormilarse, para que la Historia no nos convierta en historia, en perfume de pasado.
Pero entre sus gentes y las de pueblos aledaños hay algunas "agustinas" llamadas Merches, como Merche Catalán y la pionera en jefe Merche Llop, que han puesto sus GPS mentales a trabajar para que Caspe tenga presente y futuro. Gracias a ellas se pudo organizar la presentación del libro de mi amigo el Dr.Ramón Andreu Anglada, cuyo título es: "El GPS secreto de nuestra mente" editorial Octaedro. Ellos tuvieron su instante de gloria y yo mi rato de nervios cuando vi una sala abarrotada por unas 100 personas o más, mientras en Barcelona apenas sobrepasamos las 50. Este éxito de asistencia es mérito de nuestras anfitrionas, pero también de la motivación e interés de sus gentes por la psicología en general y por el psicoanálisis en particular.
A todos ellos les estamos muy agradecidos por su presencia y participación activa en el acto y no quisiera decirles un ¡hasta pronto! sin aclarar una cierta controversia que se generó en el turno de preguntas. Salieron a colación las parejas homosexuales y si se debía permitir la adopción de hijos o su enlace matrimonial.
Es probable que hubiese alguna pareja homosexual en la sala y nada más lejos de nuestra intención que ofender a nadie. Ignoro si fueron malinterpretadas las respuestas del Doctor Andreu, pero lo que si estoy en condición de aclararos es que no es función ni tarea del psicoanálisis el juzgar nada ni a nadie, ni mucho menos adscribirse a ideología alguna. Su esfuerzo se dirige siempre a tratar de comprender y a elaborar preguntas que nos ayuden a pensar mejor las cosas.
En lo que ambos estamos de acuerdo es en que quizá se ha corrido demasiado en legislar (cuando son tan lentos en otros temas) sobre una materia en la que aún no ha transcurrido el tiempo suficiente para comprobar qué tipo de respuestas psico- sociológicas se van a dar o qué tipo de tendencias van a generar estas neo familias. La inclinación sexual en sí no les incapacita como padres (muchas parejas heterosexuales no están capacitadas para ser buenos padres), pero está por ver también si estos hijos van a ser capaces de tolerar sin enfermar, toda la presión y ataques de una sociedad como la nuestra, que repudia y maltrata todo lo que se aparta un poco de los estándares aceptados en nuestra comunidad como "normales". No hemos de perder de vista que las configuraciones familiares alejadas de la heterosexualidad, se alejan también de una posible descendencia, por lo que no debieran representar tanta amenaza para la desastrosa estirpe de los "humanos". Se trata de un tema muy complicado en el que hay mucho para ser pensado y no caer en la fácil tentación del posicionamiento de las mayorías.
Para no olvidarnos de nadie, queremos también pedirle disculpas a la señorita que se tuvo que esperar hasta pasadas las 22 horas para poder cerrar el local, pero es que, cuando se está tan a gusto, cuesta despedirse.
Pero entre sus gentes y las de pueblos aledaños hay algunas "agustinas" llamadas Merches, como Merche Catalán y la pionera en jefe Merche Llop, que han puesto sus GPS mentales a trabajar para que Caspe tenga presente y futuro. Gracias a ellas se pudo organizar la presentación del libro de mi amigo el Dr.Ramón Andreu Anglada, cuyo título es: "El GPS secreto de nuestra mente" editorial Octaedro. Ellos tuvieron su instante de gloria y yo mi rato de nervios cuando vi una sala abarrotada por unas 100 personas o más, mientras en Barcelona apenas sobrepasamos las 50. Este éxito de asistencia es mérito de nuestras anfitrionas, pero también de la motivación e interés de sus gentes por la psicología en general y por el psicoanálisis en particular.
A todos ellos les estamos muy agradecidos por su presencia y participación activa en el acto y no quisiera decirles un ¡hasta pronto! sin aclarar una cierta controversia que se generó en el turno de preguntas. Salieron a colación las parejas homosexuales y si se debía permitir la adopción de hijos o su enlace matrimonial.
Es probable que hubiese alguna pareja homosexual en la sala y nada más lejos de nuestra intención que ofender a nadie. Ignoro si fueron malinterpretadas las respuestas del Doctor Andreu, pero lo que si estoy en condición de aclararos es que no es función ni tarea del psicoanálisis el juzgar nada ni a nadie, ni mucho menos adscribirse a ideología alguna. Su esfuerzo se dirige siempre a tratar de comprender y a elaborar preguntas que nos ayuden a pensar mejor las cosas.
En lo que ambos estamos de acuerdo es en que quizá se ha corrido demasiado en legislar (cuando son tan lentos en otros temas) sobre una materia en la que aún no ha transcurrido el tiempo suficiente para comprobar qué tipo de respuestas psico- sociológicas se van a dar o qué tipo de tendencias van a generar estas neo familias. La inclinación sexual en sí no les incapacita como padres (muchas parejas heterosexuales no están capacitadas para ser buenos padres), pero está por ver también si estos hijos van a ser capaces de tolerar sin enfermar, toda la presión y ataques de una sociedad como la nuestra, que repudia y maltrata todo lo que se aparta un poco de los estándares aceptados en nuestra comunidad como "normales". No hemos de perder de vista que las configuraciones familiares alejadas de la heterosexualidad, se alejan también de una posible descendencia, por lo que no debieran representar tanta amenaza para la desastrosa estirpe de los "humanos". Se trata de un tema muy complicado en el que hay mucho para ser pensado y no caer en la fácil tentación del posicionamiento de las mayorías.
Para no olvidarnos de nadie, queremos también pedirle disculpas a la señorita que se tuvo que esperar hasta pasadas las 22 horas para poder cerrar el local, pero es que, cuando se está tan a gusto, cuesta despedirse.
domingo, 28 de abril de 2013
Sabios, pícaros y demás
Cuando evocamos la figura del sabio, es factible que acuda a nuestras mentes el rey Salomón y aquel famoso juicio donde se dirimía la legítima filiación de un bebé.
Imagino a P.P. y P.S.O.E disputándose España, pues la península ibérica, que es femenina, tiene dos machos que dicen ser su legítimo esposo. Imagino al pobre rico rey Salomón, aburrido de ver un partido de tenis (singles) interminable y deseoso de irse a cenar y acostarse con sus concubinas, dicta como sentencia partir España en dos.
Gallegos, vascos y catalanes se apresuraron, al alimón, en invocar a su majestad: ¡¡Que sean cinco trozos, por favor!!. Si pensamos detenidamente nos daremos cuenta de que el loable y sabio acierto del rey consistió en poder manejar la variable emocional de forma adecuada (las neurociencias huyen de las emociones y cuando hablan de ellas, se estriñen y constriñen, degradándolas a pura química. No veo por qué no pueden ser simultáneas, como el artefacto y su onda en física cuántica). Al decidir partir el niño en dos afloró la auténtica madre, dispuesta a ceder su amado retoño a la impostora, con tal de preservar su existencia. Salomón escuchó los sentimientos, no las palabras.
Al digerir la sentencia y tras las azoradas réplicas nacionalistas, el Partido Popular (ahora más bien impopular), henchido de papanata patriotismo y sabedor de que son los dueños de España de toda la vida, se desgarraron las vestiduras y desollaron su piel, con tal de no ver la otra piel, la de toro, convertida en un patético "patchwork". ¡Renunciamos a ser los legítimos dueños de España, su majestad! ("por el mar corre la liebre, por el monte la sardina, vamos a contar mentiras tra-la-lá, vamos a contar mentiras...)
Bromas delirantes aparte, en el mundo de la política no caben los sabios, y si alguno de ellos, como Julio Anguita, toma algún cargo político, prontamente acuden los pícaros y delincuentes a amargarle la vida y forzar su renuncia. Ser sabio no va obligatoriamente ligado a poseer una gran cultura, aunque en numerosas ocasiones anden parejos. Recuerdo que recién instalada esta farsa de democracia a la española que sufrimos, entrevistaron por T.V. a un pastor de ovejas, a quién interrogaron sobre si iba a ir a votar en las primeras elecciones de "más de lo mismo, pero cambiando los nombres". El sabio pastor respondió: ¡¡Pa qué!! Toda la intelectualidad progre se destornilló de risa a costa de aquel pobre hombre, arrugado y curtido por el sol y el viento, pero que tenía la suerte de vivir entre borregos, sin serlo. ¡Cuánta razón tenía el pastor! Esa farsa ha justificado que miles de familias se instalen de por vida en la sopa boba.
Hay gente muy inteligente en España, pero sabios, pocos. Uno de los problemas de la ciencia actual es que fabrican "frikis" que saben mucho de algo concreto e ignoran los demás campos del conocimiento, aunque sea imposible abarcarlo todo. Insisto en que los neurocientíficos debieren conocer lo más básico del "corpus" psicoanalítico y los psicoanalistas, lo fundamental de las neurociencias. Para ser un verdadero sabio hay que entender la vida, agarrarse a las personas en lugar de a las cosas materiales. Los sabios huyen de toda forma de poder o de posible abuso sobre los demás.
Los sabios dudan, cuestionan sus pasajeras certezas, entienden la muerte y asumen con madurez lo efímero de nuestra existencia. Agradecen cada día de esta vida como un inmerecido regalo. Todos sus esfuerzos se encaminan a la plenitud del ser, no a la vaguedad del tener.
Los sabios, como José Luis Sampedro, recientemente expulsado de Bios, ni siquiera nos envían a freir puñetas cuando se van. Simplemente nos miran con pena y lamentan que seamos tan necios y convirtamos la vida en un infierno, atrapados por la envidia, el egoísmo y la codicia. De los pícaros y demás psicopatones no me apetece hablar. Ya aparecen cada día por televisión al igual que los delincuentes, que como habréis observado, ya no llevan faja y trabuco, sino que visten de Prada. ¡Ojalá lleguemos a sabios!
Imagino a P.P. y P.S.O.E disputándose España, pues la península ibérica, que es femenina, tiene dos machos que dicen ser su legítimo esposo. Imagino al pobre rico rey Salomón, aburrido de ver un partido de tenis (singles) interminable y deseoso de irse a cenar y acostarse con sus concubinas, dicta como sentencia partir España en dos.
Gallegos, vascos y catalanes se apresuraron, al alimón, en invocar a su majestad: ¡¡Que sean cinco trozos, por favor!!. Si pensamos detenidamente nos daremos cuenta de que el loable y sabio acierto del rey consistió en poder manejar la variable emocional de forma adecuada (las neurociencias huyen de las emociones y cuando hablan de ellas, se estriñen y constriñen, degradándolas a pura química. No veo por qué no pueden ser simultáneas, como el artefacto y su onda en física cuántica). Al decidir partir el niño en dos afloró la auténtica madre, dispuesta a ceder su amado retoño a la impostora, con tal de preservar su existencia. Salomón escuchó los sentimientos, no las palabras.
Al digerir la sentencia y tras las azoradas réplicas nacionalistas, el Partido Popular (ahora más bien impopular), henchido de papanata patriotismo y sabedor de que son los dueños de España de toda la vida, se desgarraron las vestiduras y desollaron su piel, con tal de no ver la otra piel, la de toro, convertida en un patético "patchwork". ¡Renunciamos a ser los legítimos dueños de España, su majestad! ("por el mar corre la liebre, por el monte la sardina, vamos a contar mentiras tra-la-lá, vamos a contar mentiras...)
Bromas delirantes aparte, en el mundo de la política no caben los sabios, y si alguno de ellos, como Julio Anguita, toma algún cargo político, prontamente acuden los pícaros y delincuentes a amargarle la vida y forzar su renuncia. Ser sabio no va obligatoriamente ligado a poseer una gran cultura, aunque en numerosas ocasiones anden parejos. Recuerdo que recién instalada esta farsa de democracia a la española que sufrimos, entrevistaron por T.V. a un pastor de ovejas, a quién interrogaron sobre si iba a ir a votar en las primeras elecciones de "más de lo mismo, pero cambiando los nombres". El sabio pastor respondió: ¡¡Pa qué!! Toda la intelectualidad progre se destornilló de risa a costa de aquel pobre hombre, arrugado y curtido por el sol y el viento, pero que tenía la suerte de vivir entre borregos, sin serlo. ¡Cuánta razón tenía el pastor! Esa farsa ha justificado que miles de familias se instalen de por vida en la sopa boba.
Hay gente muy inteligente en España, pero sabios, pocos. Uno de los problemas de la ciencia actual es que fabrican "frikis" que saben mucho de algo concreto e ignoran los demás campos del conocimiento, aunque sea imposible abarcarlo todo. Insisto en que los neurocientíficos debieren conocer lo más básico del "corpus" psicoanalítico y los psicoanalistas, lo fundamental de las neurociencias. Para ser un verdadero sabio hay que entender la vida, agarrarse a las personas en lugar de a las cosas materiales. Los sabios huyen de toda forma de poder o de posible abuso sobre los demás.
Los sabios dudan, cuestionan sus pasajeras certezas, entienden la muerte y asumen con madurez lo efímero de nuestra existencia. Agradecen cada día de esta vida como un inmerecido regalo. Todos sus esfuerzos se encaminan a la plenitud del ser, no a la vaguedad del tener.
Los sabios, como José Luis Sampedro, recientemente expulsado de Bios, ni siquiera nos envían a freir puñetas cuando se van. Simplemente nos miran con pena y lamentan que seamos tan necios y convirtamos la vida en un infierno, atrapados por la envidia, el egoísmo y la codicia. De los pícaros y demás psicopatones no me apetece hablar. Ya aparecen cada día por televisión al igual que los delincuentes, que como habréis observado, ya no llevan faja y trabuco, sino que visten de Prada. ¡Ojalá lleguemos a sabios!
domingo, 31 de marzo de 2013
Princesitas, reinas y vasallos
Niñas princesitas han existido siempre y no me estoy refiriendo a las monarquías. Es bastante frecuente un perfil de madre muy narcisista que fabrica copias "mejoradas" de sí misma, ocupando la niña un yo-ideal, que la madre nunca alcanzó. A partir de la década de los ´80 hemos asistido a una producción masiva de dicho fenómeno psico-sociológico, de consecuencias nefastas para la unidad familiar originaria. Que la Mujer como colectivo necesitaba desprenderse de las esquirlas que producía en ella una estructura de poder esencialmente falocrática, machista y discriminadora, era del todo evidente.
Sin embargo, como suele ocurrir, los humanos, cuando derribamos algo, no dejamos títere con cabeza, cegados por la ira y el revanchismo. No nos conformamos con borrar el sello del anterior faraón, para colocar el nuevo, sino que nos cargamos el obelisco entero. No se trataba de acabar con el Hombre como género, al completo, sino de desposeerlo de un exceso de poder, de su prepotencia y arrogancia, casi excluyente del género femenino en los ámbitos de poder y toma de decisiones.
Hubieron reacciones activas y contestatarias por parte del colectivo Mujeres, junto a otras más pasivas o de índole subjetivo, como es el caso que nos ocupa, el de la "mamá-fábrica-de-princesitas". ¿Qué entiendo por princesita? Se trataría de una niña que ha crecido ad-mirándose en los ojos-espejo de una mamá ambivalente con el hombre, al que utiliza para sus fines y lo excluye esencialmente de la educación de la niña. ¡Ya no me sirves! ¡Pusiste tu espermatozoide y ya te puedes ir! Han sido jovencitas a las que mamá no quería decirles que no a nada, para no frustarlas. Niñas sin una clara asunción de los límites, de lo que está bien o está mal y escasa conciencia de las necesidades del otro.
Una niña mimada y consentida por una madre fálica, insatisfecha e inmadura. Una madre que "castra" a los hijos varones, cuando los hay, de una forma muy sibilina, que consiste en "inutilizarlos". Será el hombre "inútil" del futuro, de identidad confusa, abandonado a su pulsionalidad y a la llamada de las adicciones.
Esas princesitas crecen con el mantra no verbalizado explicitamente de: "no necesitarás de los hombres, los utilizarás y fabricarás otra princesita". Son nenitas estúpidas, entrometidas, egocéntricas, resabiadas, perspicaces, desconfiadas y crueles. Nos cueste o no aceptarlo, las madres transmiten a sus hijas la imagen inconsciente que tienen del hombre, que, a su vez, refuerzan con determinadas actitudes y comportamientos.
Cuando llegan a la adolescencia, también le pasan factura a mamá-reina, sometiéndolas, manipulándolas y tratándolas de forma déspota y tiránica. Han carecido de Padre-Ley y si hay cualquier otro tutor masculino, es también mal-tratado como un vasallo al que se vampiriza. Quizá sean bonitas y atractivas, pero se comportan como auténticas brujas que van destrozando chicos sin ningún miramiento. Hemos pasado en unos pocos años, de las chicas "tampax" a los chicos "cleenex" (publicidad gratuita)
La "mujer-no-toda" de Lacan, que quiere decir algo así como que no hay dos mujeres iguales, frente a "todos-los-hombres", igualitos, con una sola neurona en la punta del capullo. La mujer "continente" y, por lo tanto, inmensamente voraz, envidiosa e insaciable. Tanto, que puede devorarse a sí misma (anorexia), o tragarse el mundo y luego escupirlo o vomitarlo (bulimia) La Mujer con una capacidad de goce y destructividad infinitamente superior a la del Hombre, más previsible, ingenuo y acotado.
La Mujer fundó nuestra cultura y la familia como armazón social que la sostiene, y va camino de cargárselo todo, con la ayuda del varón sádico, cínico, falto de ética y psicopatón Homo-economicus. Cada vez hay más familias monoparentales y combinaciones híbridas de todo tipo. Quizá, tal como señala Silvia Fendrik en su hermoso y rompedor libro "El falo enamorado", estábamos equivocados dándole tanta importancia al complejo de Edipo, cuando la clave del crecimiento mental no neurótico, pasa por el "matricidio", que no tiene nada que ver con matar mujeres, sino la necesidad de "matar" a esa madre que no te deja crecer y que te quiere sólo para ella, convirtiéndote en "princesita" o en un niño "inútil", fifi y apollardado.
Sin embargo, como suele ocurrir, los humanos, cuando derribamos algo, no dejamos títere con cabeza, cegados por la ira y el revanchismo. No nos conformamos con borrar el sello del anterior faraón, para colocar el nuevo, sino que nos cargamos el obelisco entero. No se trataba de acabar con el Hombre como género, al completo, sino de desposeerlo de un exceso de poder, de su prepotencia y arrogancia, casi excluyente del género femenino en los ámbitos de poder y toma de decisiones.
Hubieron reacciones activas y contestatarias por parte del colectivo Mujeres, junto a otras más pasivas o de índole subjetivo, como es el caso que nos ocupa, el de la "mamá-fábrica-de-princesitas". ¿Qué entiendo por princesita? Se trataría de una niña que ha crecido ad-mirándose en los ojos-espejo de una mamá ambivalente con el hombre, al que utiliza para sus fines y lo excluye esencialmente de la educación de la niña. ¡Ya no me sirves! ¡Pusiste tu espermatozoide y ya te puedes ir! Han sido jovencitas a las que mamá no quería decirles que no a nada, para no frustarlas. Niñas sin una clara asunción de los límites, de lo que está bien o está mal y escasa conciencia de las necesidades del otro.
Una niña mimada y consentida por una madre fálica, insatisfecha e inmadura. Una madre que "castra" a los hijos varones, cuando los hay, de una forma muy sibilina, que consiste en "inutilizarlos". Será el hombre "inútil" del futuro, de identidad confusa, abandonado a su pulsionalidad y a la llamada de las adicciones.
Esas princesitas crecen con el mantra no verbalizado explicitamente de: "no necesitarás de los hombres, los utilizarás y fabricarás otra princesita". Son nenitas estúpidas, entrometidas, egocéntricas, resabiadas, perspicaces, desconfiadas y crueles. Nos cueste o no aceptarlo, las madres transmiten a sus hijas la imagen inconsciente que tienen del hombre, que, a su vez, refuerzan con determinadas actitudes y comportamientos.
Cuando llegan a la adolescencia, también le pasan factura a mamá-reina, sometiéndolas, manipulándolas y tratándolas de forma déspota y tiránica. Han carecido de Padre-Ley y si hay cualquier otro tutor masculino, es también mal-tratado como un vasallo al que se vampiriza. Quizá sean bonitas y atractivas, pero se comportan como auténticas brujas que van destrozando chicos sin ningún miramiento. Hemos pasado en unos pocos años, de las chicas "tampax" a los chicos "cleenex" (publicidad gratuita)
La "mujer-no-toda" de Lacan, que quiere decir algo así como que no hay dos mujeres iguales, frente a "todos-los-hombres", igualitos, con una sola neurona en la punta del capullo. La mujer "continente" y, por lo tanto, inmensamente voraz, envidiosa e insaciable. Tanto, que puede devorarse a sí misma (anorexia), o tragarse el mundo y luego escupirlo o vomitarlo (bulimia) La Mujer con una capacidad de goce y destructividad infinitamente superior a la del Hombre, más previsible, ingenuo y acotado.
La Mujer fundó nuestra cultura y la familia como armazón social que la sostiene, y va camino de cargárselo todo, con la ayuda del varón sádico, cínico, falto de ética y psicopatón Homo-economicus. Cada vez hay más familias monoparentales y combinaciones híbridas de todo tipo. Quizá, tal como señala Silvia Fendrik en su hermoso y rompedor libro "El falo enamorado", estábamos equivocados dándole tanta importancia al complejo de Edipo, cuando la clave del crecimiento mental no neurótico, pasa por el "matricidio", que no tiene nada que ver con matar mujeres, sino la necesidad de "matar" a esa madre que no te deja crecer y que te quiere sólo para ella, convirtiéndote en "princesita" o en un niño "inútil", fifi y apollardado.
lunes, 18 de marzo de 2013
Utopías: su apetecible resurgimiento (1er gong)
Mientras los políticos y demás habitantes de la cámara acorazada del poder pasaban sus días pensando todas las argucias posibles para incrementar sus fortunas personales y las mil maneras de blindarse ante la amenaza de ser descubiertos, entretanto, repito, los hermanos Aísa, Ferrán y Manel, dejaban sus pestañas pegadas en los libros de Historia del Movimiento Obrero y la causa Anarquista.
Ante tanta inmundicia, siempre es un soplo de aire fresco comprobar que no todos corren como diablos tras el vil metal, sino que existen muchas personas, que como los hermanos Aísa, han criado canas tratando de comprender el mundo y pensando en cómo mejorarlo. Les conocí en el Ateneo Enciclopédico Popular, sito en el antiguo edificio de la Caridad, de la calle Montalegre de Barcelona. Yo iba de engreído pipiolo que creía saber mucho de la vida, cuando no era más que un pardillo idealista. Acudía a las reuniones con mi amigo Pizarro, cuyo padre había muerto en el campo de concentración de Mathaussen. Nos acogieron en su sección literaria, donde en su revista "El vaixell blanc" podíamos publicar nuestros poemas. Con el tiempo armamos también un equipo de fútbol sala, bastante competitivo.
Pocos conocen como Ferrán y Manel, la Historia del Movimiento Libertario de Catalunya y España, por algo son los depositarios del Archivo Histórico del Anarquismo en la península ibérica, tesoro cultural que se ha visto mermado por algún que otro robo, a mano de los canallas de siempre.
El ataque masivo que está sufriendo la clase obrera en la actualidad, despojada sistemáticamente de todos los derechos adquiridos, fruto de la lucha contra el Capital, habría sido impensable en los años ´60 ó ´70, donde cualquier gesto de amenaza era respondido con barricadas, encierros y enfrentamientos contra los brazos armados del Sistema.
La gente tenía conciencia de clase y los obreros estaban orgullosos de serlo. Es ese un plus de refuerzo de la identidad del individuo, pues le inscribe socialmente en el lugar que le corresponde y le otorga la fuerza de un colectivo. Escasos son los asalariados que se sienten obreros en nuestros días, nos hemos desclasado, adocenado y enajenado, aunque a ese híbrido cibernético le llamen hombre postmoderno, hombre líquido, amorfo, adicto a todo tipo de cosas, excepto a la libertad. El hombre que no sabe ni puede estar a solas consigo mismo, porque quedó a medio hacer y le vence la angustia.
Tampoco hay que caer en un cierto "obrerismo" de antaño que pretendía excluir a los intelectuales del ámbito de la lucha obrera, so pretexto de que no tenían las manos manchadas de grasa. Para ellos sólo existían los de arriba (dirigentes, enchufados y lame culos del Amo) y los de abajo (obreros, desposeidos y demás parias de la Tierra).
La realidad es mucho más compleja que todo eso, pero hay elementos para pensar que la disolución de la lucha de clases ha representado la pérdida de un referente integrador y amalgamador de las mayorías humildes y de la clase obrera en particular; tal como la caída del muro de Berlín ha significado la pérdida de cierta contención del Capital, que tras la eliminación del telón de acero y el final de la guerra fría, campa a sus anchas.
Reivindico por lo tanto el retorno de las utopías, pues tengamos presente que así como los Mitos ayudan a entender los orígenes de la Humanidad, la lucha por lo que hoy se nos antojan Utopías, son nuestra mayor garantía de futuro.
Ante tanta inmundicia, siempre es un soplo de aire fresco comprobar que no todos corren como diablos tras el vil metal, sino que existen muchas personas, que como los hermanos Aísa, han criado canas tratando de comprender el mundo y pensando en cómo mejorarlo. Les conocí en el Ateneo Enciclopédico Popular, sito en el antiguo edificio de la Caridad, de la calle Montalegre de Barcelona. Yo iba de engreído pipiolo que creía saber mucho de la vida, cuando no era más que un pardillo idealista. Acudía a las reuniones con mi amigo Pizarro, cuyo padre había muerto en el campo de concentración de Mathaussen. Nos acogieron en su sección literaria, donde en su revista "El vaixell blanc" podíamos publicar nuestros poemas. Con el tiempo armamos también un equipo de fútbol sala, bastante competitivo.
Pocos conocen como Ferrán y Manel, la Historia del Movimiento Libertario de Catalunya y España, por algo son los depositarios del Archivo Histórico del Anarquismo en la península ibérica, tesoro cultural que se ha visto mermado por algún que otro robo, a mano de los canallas de siempre.
El ataque masivo que está sufriendo la clase obrera en la actualidad, despojada sistemáticamente de todos los derechos adquiridos, fruto de la lucha contra el Capital, habría sido impensable en los años ´60 ó ´70, donde cualquier gesto de amenaza era respondido con barricadas, encierros y enfrentamientos contra los brazos armados del Sistema.
La gente tenía conciencia de clase y los obreros estaban orgullosos de serlo. Es ese un plus de refuerzo de la identidad del individuo, pues le inscribe socialmente en el lugar que le corresponde y le otorga la fuerza de un colectivo. Escasos son los asalariados que se sienten obreros en nuestros días, nos hemos desclasado, adocenado y enajenado, aunque a ese híbrido cibernético le llamen hombre postmoderno, hombre líquido, amorfo, adicto a todo tipo de cosas, excepto a la libertad. El hombre que no sabe ni puede estar a solas consigo mismo, porque quedó a medio hacer y le vence la angustia.
Tampoco hay que caer en un cierto "obrerismo" de antaño que pretendía excluir a los intelectuales del ámbito de la lucha obrera, so pretexto de que no tenían las manos manchadas de grasa. Para ellos sólo existían los de arriba (dirigentes, enchufados y lame culos del Amo) y los de abajo (obreros, desposeidos y demás parias de la Tierra).
La realidad es mucho más compleja que todo eso, pero hay elementos para pensar que la disolución de la lucha de clases ha representado la pérdida de un referente integrador y amalgamador de las mayorías humildes y de la clase obrera en particular; tal como la caída del muro de Berlín ha significado la pérdida de cierta contención del Capital, que tras la eliminación del telón de acero y el final de la guerra fría, campa a sus anchas.
Reivindico por lo tanto el retorno de las utopías, pues tengamos presente que así como los Mitos ayudan a entender los orígenes de la Humanidad, la lucha por lo que hoy se nos antojan Utopías, son nuestra mayor garantía de futuro.
Utopías : el retroceso (2º gong)
Utopía procede del griego (topos), que significa "lugar", por lo que el prefijo actuaría como preposición que indica carencia de: sin lugar. Los clásicos de la filosofía lo traducen como "lo que no está en ningún lugar". A mi personalmente, ésta última acepción no me acaba de agradar porque induce a pensar que lo que no está en ningún lugar, no existe, mientras que deduzco que los antiguos griegos quisieron darle la connotación de idea o proyecto al que aún no le había sido creado un lugar, pero que, en principio , era factible, aunque no fácil.
Tomás Moro acuñó la palabra utopía para describir una sociedad que se considera perfecta en todos los sentidos y se llama utópico a todo ideal de la sociedad humana que se supone sin duda alguna deseable, pero que muchas veces se postula como inalcanzable.
Las utopías son en sí mismas revolucionarias pues siempre implican la subversión del orden establecido, imperfecto e injusto. Nunca significan más de lo mismo, ni se ocupa de cambiar algo para que nada cambie. Se trata de cambios profundos y estructurales. Una "trending" utopía moderna sería esperar que la misma pandilla de granujas que nos ha llevado a la ruina económica y moral, sean capaces de sacarnos de ella. ¿Han visto algún gato que se auto cuelgue el cascabel? No olvidemos que la transición de las monarquías europeas hacia los Estados modernos, pasaron por el afeitado de muchas cabezas.
Muy acertadamente, Ferrán Aísa nos hace recapacitar en su libro sobre el hecho de que "sin el pensamiento utópico, sin la voluntad de avanzar hacia modelos ideales, no existiría el progreso". La luna, ese satélite sólo al alcance de los poetas, puede ahora ser pisado y sobrepasado por el hombre. Hace un par de siglos, por no ir más atrás en el tiempo, era algo impensable, una auténtica utopía. Hubo antes de ser pensada y soñada por poetas o escritores como Julio Verne, por citar alguno, para poder materializarse.
Las utopías retroceden como el horizonte, dando paso a otras nuevas. Pero los avances de la Humanidad han ido más lejos en lo científico-tecnológico que en la organización socio política de las personas. La transmisión de la experiencia humana no sigue los mismos cauces que la científica, de ahí la paradoja de que pese a esos maravillosos progresos, no estemos sino a un paso de la barbarie. Totalmente de acuerdo con Ferrán Aísa cuando señala que la historia de la Humanidad es una interminable crónica de desigualdad y frustración.
Cuando el hombre ponga la materia gris a trabajar pro del bien común y del equilibrio con la Naturaleza, en vez de pensar en formas ultra sofisticadas de aniquilarnos los unos a los otros, muchas cotas de bienestar e igualdad, que hoy nos asemejan utópicas, pasarán a ser realidad. Estamos retrocediendo hacia una especie de Edad Media Tecnocrática, con pérdidas masivas de libertad, con aplastamiento de la subjetividad a favor del pensamiento único y la primacía de unas ideologías sobre otras (léase al Dr.Lluis Farré en su presentación en la revista Intercanvis: ¿Dónde está el hombre? , la lámpara del filósofo).
Estamos a un tris de convertir en utópica nuestra propia condición humana. No somos plenamente conscientes de lo lejos que podemos llegar trabajando en equipo, aunando fuerzas e ilusiones. Pero todo tiene que ser soñado antes de alcanzar el rango de utopía y, por lo tanto, de horizonte-meta. Lo que ha conseguido la organización judía Keren con su inmenso bosque de Yatir en pleno desierto, puede que ni llegase a ser pensado por el pueblo palestino. Un pueblo sin utopías no crece, no avanza. Para las culturas mediterráneas (españoles, italianos o griegos), nos parece una utopía alcanzar los grados de organización, seriedad y cohesión que vemos en los pueblos germánicos y, quizá para ellos, resulten utópicas algunas de nuestras características, como la capacidad de improvisación, la creatividad o la "pasión" que ponemos en muchas cosas.
Preparémonos para vivir los años más paradógicos de los últimos tiempos, ¿un ciclo más? ¿una epidemia de "peste" científica? ¿un ensayo global sobre manipulación masiva de masas? ¿otra guerra de mundos financieros? ¿China contra todos?. Quisiera cortar en seco toda esta diarrea dialéctica recomendándoos la lectura de este, por el momento, último libro de Ferrán Aísa, titulado "Utopía. Del somni igualitari, al pensament únic", editado por Icaria. Quizá el autor alberga en su interior la utópica utopía de que en España se interesen algún día en aprender catalán y abandonen la excusa inhibitoria de que se trata de una lengua que sólo se habla en Catalunya y alrededores; al fin y al cabo, el chino sólo se habla en China y no por ser más millones de parlantes tienen más razón, ni más cultura, ni más valor. Mil millones de engañados no hacen más grande la mentira, sino su honda expansiva, el número de afectados. Quizás pueda ser traducido al español, ya que la causa del Movimiento Obrero Libertario bien merece la pena y a muchos nos alegraría que alejarnos del Hombre-mono deje de ser otra utopía.
Tomás Moro acuñó la palabra utopía para describir una sociedad que se considera perfecta en todos los sentidos y se llama utópico a todo ideal de la sociedad humana que se supone sin duda alguna deseable, pero que muchas veces se postula como inalcanzable.
Las utopías son en sí mismas revolucionarias pues siempre implican la subversión del orden establecido, imperfecto e injusto. Nunca significan más de lo mismo, ni se ocupa de cambiar algo para que nada cambie. Se trata de cambios profundos y estructurales. Una "trending" utopía moderna sería esperar que la misma pandilla de granujas que nos ha llevado a la ruina económica y moral, sean capaces de sacarnos de ella. ¿Han visto algún gato que se auto cuelgue el cascabel? No olvidemos que la transición de las monarquías europeas hacia los Estados modernos, pasaron por el afeitado de muchas cabezas.
Muy acertadamente, Ferrán Aísa nos hace recapacitar en su libro sobre el hecho de que "sin el pensamiento utópico, sin la voluntad de avanzar hacia modelos ideales, no existiría el progreso". La luna, ese satélite sólo al alcance de los poetas, puede ahora ser pisado y sobrepasado por el hombre. Hace un par de siglos, por no ir más atrás en el tiempo, era algo impensable, una auténtica utopía. Hubo antes de ser pensada y soñada por poetas o escritores como Julio Verne, por citar alguno, para poder materializarse.
Las utopías retroceden como el horizonte, dando paso a otras nuevas. Pero los avances de la Humanidad han ido más lejos en lo científico-tecnológico que en la organización socio política de las personas. La transmisión de la experiencia humana no sigue los mismos cauces que la científica, de ahí la paradoja de que pese a esos maravillosos progresos, no estemos sino a un paso de la barbarie. Totalmente de acuerdo con Ferrán Aísa cuando señala que la historia de la Humanidad es una interminable crónica de desigualdad y frustración.
Cuando el hombre ponga la materia gris a trabajar pro del bien común y del equilibrio con la Naturaleza, en vez de pensar en formas ultra sofisticadas de aniquilarnos los unos a los otros, muchas cotas de bienestar e igualdad, que hoy nos asemejan utópicas, pasarán a ser realidad. Estamos retrocediendo hacia una especie de Edad Media Tecnocrática, con pérdidas masivas de libertad, con aplastamiento de la subjetividad a favor del pensamiento único y la primacía de unas ideologías sobre otras (léase al Dr.Lluis Farré en su presentación en la revista Intercanvis: ¿Dónde está el hombre? , la lámpara del filósofo).
Estamos a un tris de convertir en utópica nuestra propia condición humana. No somos plenamente conscientes de lo lejos que podemos llegar trabajando en equipo, aunando fuerzas e ilusiones. Pero todo tiene que ser soñado antes de alcanzar el rango de utopía y, por lo tanto, de horizonte-meta. Lo que ha conseguido la organización judía Keren con su inmenso bosque de Yatir en pleno desierto, puede que ni llegase a ser pensado por el pueblo palestino. Un pueblo sin utopías no crece, no avanza. Para las culturas mediterráneas (españoles, italianos o griegos), nos parece una utopía alcanzar los grados de organización, seriedad y cohesión que vemos en los pueblos germánicos y, quizá para ellos, resulten utópicas algunas de nuestras características, como la capacidad de improvisación, la creatividad o la "pasión" que ponemos en muchas cosas.
Preparémonos para vivir los años más paradógicos de los últimos tiempos, ¿un ciclo más? ¿una epidemia de "peste" científica? ¿un ensayo global sobre manipulación masiva de masas? ¿otra guerra de mundos financieros? ¿China contra todos?. Quisiera cortar en seco toda esta diarrea dialéctica recomendándoos la lectura de este, por el momento, último libro de Ferrán Aísa, titulado "Utopía. Del somni igualitari, al pensament únic", editado por Icaria. Quizá el autor alberga en su interior la utópica utopía de que en España se interesen algún día en aprender catalán y abandonen la excusa inhibitoria de que se trata de una lengua que sólo se habla en Catalunya y alrededores; al fin y al cabo, el chino sólo se habla en China y no por ser más millones de parlantes tienen más razón, ni más cultura, ni más valor. Mil millones de engañados no hacen más grande la mentira, sino su honda expansiva, el número de afectados. Quizás pueda ser traducido al español, ya que la causa del Movimiento Obrero Libertario bien merece la pena y a muchos nos alegraría que alejarnos del Hombre-mono deje de ser otra utopía.
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